La grasa corporal es la pesadilla de toda mujer, sin importar si somos delgadas o no. Las “revolveras” consisten en la acumulación de grasa en la parte lateral de las caderas y constituye una de las primeras causas de consulta a los centros estéticos.
Estos casos son más frecuente en las mujeres y puede deberse a varias razones: principalmente el factor genético o hereditario y la influencia hormonal (el estrógeno), quienes son los responsables de la disposición o almacenamiento de la grasa en áreas específicas como es el caso de las caderas, glúteos, pantorrillas, rodillas, tobillos y las “revolveras” de los muslos.
Aún y cuando se realiza actividad física de manera regular y se mantienen hábitos de vida saludables, la desaparición de las temidas revolveras es prácticamente imposible. En el afán de querer lograr un mejor contorno de la silueta corporal y reducir los depósitos inestéticos de grasa, la medicina estética ha logrado grandes avances científicos y tecnológicos, que permiten mejorar la apariencia específica de esta zona.
Una de estas herramientas es el Liposonix, técnica aprobada por la FDA, cuyo mecanismo de acción se basa en el empleo de ondas ultrasónicas focalizadas de alta intensidad que eleva la temperatura de manera selectiva de la grasa subcutánea hasta 56ºC, consiguiendo destruir al adipocito (célula de grasa) con la consecuente reducción de medidas, sin causar daño a tejidos vecinos. El aumento en la temperatura de los tejidos, fomenta la producción de nuevo colágeno y elastina produciendo un efecto tensor en la piel expuesta al tratamiento, generando un aspecto liso y tonificado.
