Dar el primer paso para reconstruir la relación familiar, de amistad o de pareja que se haya fracturado por algún conflicto no demuestra una debilidad de nuestra parte. Por el contrario, nos da la posibilidad de ver lo que ha sucedido desde otra perspectiva.
“El tiempo ayuda a que las heridas cicatricen y, gracias a esto, se puede evaluar la pelea con más objetividad. Observar qué llevó al otro a actuar como lo hizo y reconstruir las circunstancias. Hay que preguntarse: ‘Hoy, ¿somos los mismos que hace unos años cuando el problema aconteció?’ Visiblemente, no”, explicó el guía espiritual Josué Méndez del centro espiritual Seres de luz de Valencia.
Es importante reconocer los errores y darse cuenta de que el rencor y el enojo no lo llevarán a nada positivo. “La ‘auto-reconciliación’ es una actitud que lo moviliza, lo hace centrarse en usted mismo y observar que no puede controlar el modo en que los demás actúan, pero sí puede elegir cómo quiere vivir su vida”.
Venza el orgullo y anímese a preguntar por aquel pariente con quien está enemistado. Comience por indagar con personas en común y hágales saber su intención de recomponer su relación. Esto es más sencillo que hablar por teléfono y así podrá saber si la otra persona tiene un propósito similar al suyo.

