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Conoce cómo la medicina permite hoy escoger el sexo del bebé

En la batalla de los espermatozoides para fecundar el óvulo se encuentran dos grupos de cromosomas: “X” y “Y”. El que entre primero determinará el sexo del bebé. Si el triunfador es un espermatozoide con un cromosoma “X” será hembra; pero si el vencedor es un cromosoma “Y” nacerá un varón.

 

Este proceso natural, ahora, en manos de la ciencia, ayuda a las parejas a escoger el sexo de sus descendientes. Se trata de una alternativa de métodos comprobados y terapéuticos que según Gioconda Barboza, bioanalista, especialista en fertilidad, sirve como salida a familias que desean preparar su casta con un número determinados de niños o niñas.

 

Siempre predomina que la pareja quiera darle una hermanita a los otros hijos. Por lo general, las personas interesadas confiesan que acuden a la asesoría médica para cumplir su deseo. Aunque el tema genera polémicas, se trata de darle vida a alguien.

 

La especialista revela que los pacientes regulares son padres que tienen en su familia tres niñas y buscan un varón o viceversa. Es decir estas técnicas de selección de la naturaleza sexual del bebé son utilizadas con el propósito de equilibrar el sexo de los hijos en las familias”. 

 

Por eso se aplica sólo en aquellas parejas que ya tengan varios hijos del mismo sexo y deseen uno del contrario. O en los matrimonios que tengan taras genéticas y manifiesten la inquietud de no desear por ejemplo un varón, por temor a que puedan adquirir hemofilia o distrofia muscular de Duchenne, entre otras.

 

Las dudas que con mayor frecuencia expresan los pacientes, sostiene Barboza, están relacionadas a las probabilidades de éxito que pueda tener el método sugerido. Por ejemplo, Microsort ofrece un 74% de certeza para que sea varón y un 91% para que sea hembra, dependiendo del sexo solicitado.

 

¿Puede ocurrir que se intente lograr un niño y se esté esperando una niña a pesar de que se realizó la concepción a través de la técnica de reproducción avanzada? “Sí -afirma la especialista- pero con muy baja frecuencia; en el 26% de los casos en que se busque un varón y en el 8% de los casos en que se desee niña. Siempre las probabilidades de acertar son altas”. 

 

La determinación del sexo es el proceso en el que se eligen los cromosomas en un laboratorio y luego se precisa el mecanismo de implantación en el ovario de la mujer que anhela ser madre. 

 

Los adelantos tecnológicos en medicina reproductiva permiten que los progenitores elijan el sexo de sus hijos, determinado por un espermatozoide. El semen contiene aproximadamente un 50% de espermatozoides X (hembra) y un 50% de espermatozoides Y (Varón). Existen tres métodos, con costos, complejidad y éxito variable.

 

La propuesta ideada por Lawrences Johnson, en los Estados Unidos, al utilizar un citómetro de flujo, acortó las dificultades para diferenciar y separar los cromosomas, explica la ginecóloga Pilar Ibarra.

 

“No se trata de las indicaciones que se manejaban antes para dirigir las relaciones sexuales de las parejas: si tenían relaciones el día que ovulaba era varón y fuera de este ciclo era hembra”, señala.

 

La técnica del citómetro de flujo resulta más eficaz en palabras de la ginecóloga. “Da oportunidades, porque tienes 88% para sexo femenino y 73% para masculino”, refiere Ibarra. El aparato trabaja con la coloración . “El cromosoma ‘X’ se torna rojo-rosado y el ‘Y’ verde”, indica Ibarra.

 

Otro mecanismo para la diferenciación se basa en el tamaño, por cuanto el “X” es más extenso. “Como tiene más carga de ADN es más largo”, precisa Ibarra. Los riesgos para el bebé resultan los mismos que en un embarazo concebido naturalmente, expresa el embriólogo José Carlos Rosales.

 

A la muestra de semen se le congela para ser enviada al Banco Criogénico de Virginia, Estados Unidos, en su preparación. La colocación se realiza mediante inseminación artificial, fecundación in vitro o de micro inyección intracitoplasmática.

 

La decisión del método se supedita a la calidad de los líquidos seminales, según lo resalta Marco Levis, especialista en fertilidad. “Si tú envías al Banco Criogénico un material reproductivo cuyos espermatozoides se mueven despacio, de repente estaría indicado para una Iccsi”, precisa.

 

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