Es un color fuerte, imponente y que marca el humor de la estancia. Muchas veces lo hace lucir frío, y en otros momentos, cálido. Pero, en definitiva, no es una tonalidad que pase desapercibida. Pintar de bordó o vinotinto no ha pasado de moda”, dijo a Facetas el arquitecto Alfonzo González quien lo recomienda para una sala de estar, principalmente, pero no hay restricciones para los cuartos o la cocina. Es un color que va bien combinado con tonalidades pasteles como el rosa viejo, u otros más neutros como arena, gris y blanco.
“Si el espacio es muy oscuro, es preferible pintar solo una de las paredes con vinotinto, y el resto llevarlas en colores bastante claros para dar luz al lugar. En casas más iluminadas puedes hacerlo en varias paredes y también jugar, en menor medida, con el tapizado de los muebles en vino, cortinas, alfombras o las gavetas en la cocina”, indicó González.
