Para muchas adolescentes cumplir 15 años significa un sueño envuelto en una gran fiesta, con el mejor vestido, un peinado impecable, perfectamente maquillada y acompañada por toda la gente que la quiere.
Así lo describió Carmen Mendoza, una joven quien, el mes pasado, hizo su debut en la sociedad y reveló que: “realmente, la ilusión era compartida con mi mamá. Ella siempre hacía referencia a esta fecha. Lo que yo no sabía es que eso implicaba mucho trabajo. Todo fue maravilloso, pero al final sale el agotamiento”.
Y es que la familia Mendoza estuvo durante casi siete meses preparando el evento que formalmente indicaba que su hija pasó de ser una niña a mujer. Una ideología -sostiene Amalia (mamá de Carmen)- que aún permanece en la almohada de cada una de las jovencitas de este país. Todas, al menos, una gran parte de ellas hace alusión al hecho como lo más esperado durante su adolescencia. Quizás por ello este tipo de celebraciones se ha convertido en todo un negocio más allá de vincularse como un paradigma social, pues existen empresas establecidas en la ciudad con la finalidad de la organización de estas fiestas. Incluso, las hay de diferentes estilos y precios, se acomoda al bolsillo de cada quien.
Todo depende de los servicios que demande el cliente, ya que como refiere el decorador Ender Cruz, “ha habido muchos cambios. Los festejos de debutantes no son igual a los de hace 20 años, ni siquiera de 5 años atrás. La organización es diferente, antes recaía en la familia, mientras ahora hay gente especializada que se encarga prácticamente del evento completo. Eso sí, se siguen las peticiones del cliente, pero a la vez también se dictan algunas recomendaciones. Aún hay gente, por ejemplo, que quiere incluir caballeros en el baile de apertura, cuando se estila contratar un grupo de danzas”.
El decorador Juan Carlos Rivera sostiene que utilizando sus servicios o no, hay gente que considera optar, por lo menos, de la asesoría de especialistas en el área, ya que el tiempo apremia, el bolsillo recoge y, al final, el evento no resulta con la espectacularidad que se imagina. “Es necesario estudiar la inversión, mínimo, seis meses antes y máximo un año, para así realizar una agenda perfectamente planificada para que, de esta manera, no se escape ningún detalles y mucho menos ahora cuando existen algunos aspectos nuevos como es el caso del cotillón y de la intervención de agrupaciones de danzas profesionales ”.
Detalles del baile:
El director de la escuela de danzas Aves del Paraíso, Carlos Bracho, es uno de los que ofrece el servicio de los “performances” de apertura o espectáculo inaugural de la celebración. A su juicio, dice, ha sido la mejor solución, pues los padres no tendrán el problema de reclutar jóvenes, ni siquiera de buscarlos y llevarlos cada vez que realicen un ensayo.
“Además, -agrega-, el sólo hecho de involucrar bailarines profesionales en este tipo de eventos es un suspiro para la agasajada. Ella estará más tranquila, nadie se equivocará. La ventaja de la danza es que ofrecemos un servicio actualizado. Ya no se usa el convencional vals con catorce parejas. La responsabilidad recae en un grupo de bailarines, quienes dan el inicio a la fiesta, luego entra la debutante con su padre para darle paso al brindis y así darle rienda suelta a la rumba”.
Según Bracho, quedó desfazado aquello de bailar a las diez de la noche y repetirlo a las doce. “Hoy, se baila a las diez de la noche en un ‘performance’ que da pie al debut en la sociedad y a las doce o una de la mañana, de manera sorpresiva, reaparece la quinceañera con nueva apariencia, se cambia de traje y con la compañía de la danza interpreta un ritmo de moda y se convierte en la locura de la noche, la cual termina entre papelillos, antifaces, serpentinas, es decir, en un cotillón”. A pesar de todas estas transformaciones, Bracho concluye que: “En esencia todo sigue siendo fiesta de 15 años. Lo que ha cambiado es la metodología, el ambiente, la preparación, la organización”.
Paso a paso:
“Lo primero, -explica Cruz-, es decidirse a festejar las 15 primaveras, luego estudiar el tipo de fiesta que quieren dar, por supuesto, con mucho tiempo de anticipación para así organizar y controlar todos los detalles”. De esta manera -continúa- podrán ofrecer una celebración con el presupuesto estipulado, con el capital que cuenta la familia, ya que esta fecha significa, en esencia, reunir los siguientes ítems: Salón o club, coreógrafo, las tarjetas de invitación, el vestido, los zapatos, el estilista, la decoración, la comida, la música, la bebida, el fotógrafo, entre otros pormenores que se irán desencadenado en la preparación del festín como lo es el color, los centros de mesa, los adornos, los recuerdos, el tipo de comida, los dulces y el menú.
Por su parte, Rivera expone que desde el inicio de los preparativos, se hace indispensable manejar un número de invitados estable, de eso depende el éxito de la fiesta. La lista debe estipularse entre 100 a 500 personas. Se recomienda para las celebraciones con 500 o más invitados acudir a los servicios que ofrecen los hoteles de la ciudad, ya que sale más económico. “Aunque -comenta el decorador- parezca un chiste de mal gusto, siempre hay que tomar en cuenta a los ‘colados’ o ‘arroceros’, ellos nunca faltan. Por tal motivo, se toman previsiones al respecto como la de tener reservas de sillas, mesas, más comida y bebidas”.
Y es ahí, afirma Cruz, cuando urgentemente interviene la labor del jefe protocolar (servicio que prestan las compañías de eventos). “Él no sólo se encargará del domino público en la apertura de la fiesta, también tiene la responsabilidad de cada uno de los inconvenientes. Por lo general, la función se limita a acelerar el proceso, en no hacer esperar por mucho tiempo a los invitados, ya que es de muy mal gusto ver como ellos se fastidian de esperar. Pero en realidad, el elemento que le da el toque de perfección a la fiesta de 15 años es la organización. Al haber una persona especializada encargada de esta parte, el evento será todo un éxito. Sin embargo, existen otros detalles que necesitan de mayores cuidados, por ejemplo, el vestido, el lugar de la recepción (el cual debe ser alquilado con anticipación) y la decoración”.
El diseñador de moda Douglas Tapia asegura que el principal dolor de cabeza lo ocasiona, básicamente, el vestido y el “look” en general de la quinceañera.
“Tal vez, sea absurdo, pero creo que la apariencia en todos los sentidos determina en gran parte cualquier fiesta, por ejemplo, con la tarjetas ya la gente especula qué tan buena o mala será la celebración. Así también sucede con la decoración de la recepción, con el traje, las comidas y las bebidas. Todo desencadena partiendo de la hipótesis del estilo que se ha escogido”.
Lo importante -continúa Tapia- radica en la concepción de la fiesta, “una manera de evitar errores de organización porque siempre sucede que se ambiciona demasiado y terminan estrellados. “Por eso recomienda tomar en cuenta que no son necesarias bombas y platillos para cumplir el sueño primaveral de una jovencita. Sólo es cuestión de planificar y ajustar los gastos al capital disponible. En el mercado existen muchas maneras de montar una fiesta de 15 años. “Tienen toda la libertad del mundo. Hay variados motivos de cómo bailar en sociedad. El ingenio también hace de las suyas en la celebración de 15 años”.
