Experiencia Panorama

Paciente: Ser VIH positivo en Venezuela es un verdadero drama

Dentro de un mes no habrán antirretrovirales en Venezuela. Pacientes desesperados exigen que se soliciten créditos adicionales al Presidente de la República y a la Asamblea Nacional. Ministerio de Salud asegura que trabaja en políticas que aceleren el proceso.

“Cuando me diagnosticaron VIH, en 2005, yo pensé en morirme. Fue una noticia terrible. Gracias a Dios una ONG (Organización no gubernamental) me acogió y me di cuenta de que no era el único y de que había tratamientos tan efectivos que podía morirme de viejito y de otra cosa. Ahora que quiero vivir, que opté por luchar, me encuentro con que ser paciente VIH positivo en Venezuela es un verdadero drama. Los medicamentos llegan cuando le da la gana a no sé quién, porque no soy político. Hago una cola enorme para que me digan que no me pueden dar la medicina. Me he vuelto resistente a dos triterapias. Y, lo que menos pensaba, ya en junio no habrá ni la esperanza”, cuenta desde la Coordinación Regional de VIH/ITS del Zulia, Manuel V., paciente de 32 años.   La angustia es compartida por otro paciente: Isaías V. quien señala que el Plan Nacional VIH/ITS, creado en 1998, no está funcionando correctamente: “Antes nos daban 30 condones mensuales para prevenir la propagación. Ahora no nos dan nada. Como los antirretrovirales se toman en combinaciones si no te viene uno no te dan los demás y un mes sin medicamentos puede ser sinónimo de muerte. Lo sé porque tuvo un amigo que se hizo resistente a cuatro combinaciones.

La carga viral en su cuerpo se incrementó mucho y cuando le vinieron a hacer la prueba Elisa que determina la cantidad del virus ya tenía sida (Síndrome de inmunodeficiencia adquirida) y lamentablemente lo enterré el año pasado. La gente se está muriendo, señora, y parece que nos hicieron a un lado”, revela con angustia.   Los 61.686 pacientes con VIH (virus de inmunodeficiencia humana) que existen en Venezuela, de los cuales alrededor de 7.000 son zulianos, enfrentan actualmente la situación sanitaria más grave que en su historia clínica: no podrán tener acceso a medicamentos antirretrovirales (ARVs), debido a que solo habrá disponibilidad hasta junio de 2016. 

Esto contradice una de las principales premisas de la Constitución Nacional que, en su artículo 83, establece que “la salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida”. Así como en su artículo 84 obliga al sistema público de salud a garantizar tratamiento oportuno y rehabilitación de calidad. “Los antirretrovirales son la única estrategia médica científica válida que tienen las personas con VIH para poder vivir, siendo reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), Onusida y la norma técnica del Ministerio de Salud de Venezuela, porque son éstas medicinas las que permiten controlar la replicación del virus, detener la progresión de la enfermedad y disminuir la mortalidad”, resaltan La Red Venezolana de Gente Positiva y otras ONGs.   Más de 100 asociaciones que luchan contra el VIH en el país se han unido fuertemente ante la situación y han exigido públicamente al  Ministerio de salud que la ministra, Luisana Melo, les conceda una audiencia en carácter de urgencia, que declare en estado de emergencia al Programa Público de Acceso a los Tratamientos Antirretrovirales de Venezuela, que el presidente de la República, Nicolás Maduro, considere un crédito adicional para la adquisición de ARVs; y que la Asamblea Nacional apruebe de manera urgente el crédito que solicite Min-Salud destinado a la adquisición de estos medicamentos.   De acuerdo con informaciones emanadas del Ministerio de Salud, Venezuela requiere 71 millones de dólares para ser invertidos en la compra de 100% de los medicamentos antirretrovirales, fármacos para infecciones oportunistas asociados al sida, reactivos para las pruebas de laboratorio para su diagnóstico, materiales e insumos destinados para la prevención, atención y tratamientos del VIH.   Estevan Colina, presidente de la ONG zuliana Amavida, agrega que tampoco hay reactivos para las pruebas de carga viral, los cuales determinan las condiciones del paciente y la terapia que debe ser empleada. “Si se tarda mucho tiempo en suministrarle tratamiento el cuerpo puede hacerse resistente a la terapia y requerirá otra combinación. No hay ahorita cómo saber las cargas virales de los pacientes porque no hay reactivos. Además, la prueba Elisa, que se hace para diagnosticar nuevos casos, hace un año que no se realiza. Todo esto es un caos”, expuso.   Las ONGs aseguran que la causa principal de esta irregularidad es que la ministra Melo no realizó las compras del 90% de estas medicinas por un monto de 32 millones de dólares americanos al Fondo Estratégico de Medicamentos (FEM) de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).   Aportaron que los trámites se iniciaron durante el último trimestre de 2015, pero que se necesitan nueve meses adicionales para completar todo el complejo proceso del Gobierno de Venezuela y la OPS para que los ARVs lleguen a los pacientes y que se componen de las siguientes largas etapas: entrega de planes y actualización de necesidades de antirretrovirales, entrega de los millones de dólares americanos al FEM (Fondo para la Estabilización Macroeconómica), licitación global del FEM, revisión y aprobación de documentos, revisión y aprobación del control de calidad de antirretrovirales, compra de medicinas, traslado desde el exterior hasta Venezuela, proceso de nacionalización, traslado desde la aduana al Sumed Sefar (Servicio Autónomo de Elaboraciones Farmacéuticas) en Caracas, recepción, inventario, transporte y distribución desde Caracas hacia todas las farmacias ubicadas en las 24 entidades federales y, por último, el retiro de sus ARVs por parte de los pacientes. PANORAMA tuvo acceso a material exclusivo por parte de funcionarios del Sefar en donde la frase “No existente” acompaña al menos a uno de cada cuatro antirretrovirales. También se conoció que la Solicitud Estimativa 2016 OPS es de 361.961 frascos de ARVs. Los documentos además revelan que el Estado gasta entre 7,96 y 16,59 dólares diarios por cada paciente con VIH.   Ya el desabastecimiento de enfuvirtide, raltegravir y rilpivirina es una realidad en las 30 farmacias adscritas al sistema público de salud en el país.   Pero la zozobra de este mes queda de medicinas no es el único problema del VIH en Venezuela: no se están ingresando al programa público a los nuevos infectados, las madres positivas, quienes no pueden amamantar porque les transmitirían el virus a sus hijos, no encuentran leche maternizada, ni de ningún otro tipo pediátrico; y la entrega, otrora mensual, de 30 preservativos mensuales a los pacientes para evitar la propagación de VIH ahora es de cero.   Ower Oberto, secretario de la ONG Latinos positivos Toronto, Canadá, señala que   a su juicio “en Venezuela un paciente con VIH está condenado a morir. Actualmente gestiono el envío de un lote de 12 mil condones para que sean distribuidos entre los afectados allá porque sé que no los tienen”, dijo.   Aunado a todo, el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Venezuela, José Luis Di Fabio, responde firme y tenebrosamente ante las interrogantes de la escasez que: “Es un sueño aspirar a que los organismos internacionales abastezcan de medicamentos al país”.

En el ámbito internacional, desde el año 2001 Venezuela ha suscrito las Declaraciones Políticas sobre el VIH/Sida aprobadas en sesiones especiales de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La última fue en 2011. Entonces, los Estados miembros, incluyendo Venezuela, abrazaron el principio de un mundo con cero nuevas infecciones por el VIH, discriminación cero y cero muertes relacionadas con el sida.  

  La ministra Luisana Melo admitió recientemente que existen dificultades en la distribución de medicamentos y aseguró que están trabajando en la creación de políticas que busquen solucionar el problema.

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