Manuel Ignacio Ruiz es un pionero de un amplio catálogo de actividades basadas en la creatividad como el diseño gráfico, la publicidad y la gerencia de emprendimientos propios, actividades que ha desarrollado con una disciplina al frente de Proseñal, Proyectos de Señalización, un sueño que ha dado los frutos del talento hasta convertirse en una referencia en el occidente venezolano, desde hace más de 15 años.
“Manacho”, como es conocido por sus familiares y amigos, sabe crear imágenes corporativas de un modo que conecta cada marca con las necesidades del cliente; de igual manera, sus programas de señalizaciones para distintas empresas del sector público o privado transmiten mensajes que dan en el blanco; como gerente, ha puesto en práctica la filosofía del trabajo arduo como único camino para la realización de las metas. Grandes empresas como Coca Cola, Shell, Cameron y Pdvsa han hacho un balance satisfactorio tras poner sus requerimientos en manos de Proseñal; medianas y pequeñas empresas también han sido bienvenidos a la hora de potencializar sus propuestas comerciales.
Innovador, no solo sabe adaptarse al público durante la creación de un concepto; también hace uso de la tecnología láser con el propósito de crear piezas publicitarias y avisos que siempre destacan en ciudades de múltiples ofertas, un atractivo que lo ha hecho un líder en el mercado. Hace un trabajo artesanal; desde la búsqueda de una idea llamativa, pasando por la mejor expresión del concepto, hasta terminar con el acabado de la obra. “Como una de mis pasiones es el diseño industrial, mi taller de cortes láser es un lugar donde hago realidad mis diseños”, expresa “Manacho”, un emprendedor de 43 años, cuyos sueños han sido su norte.
Siguió la inquietud de su adolescencia. Aún es recordado en el Club Náutico de Maracaibo como el joven que rotulaba los yates de su familia porque siempre supo darles una personalidad propia a las embarcaciones que surcaban las aguas lacustres en momentos de esparcimiento. Siempre creyó en sí mismo para navegar hacia el futuro, durante una época en que el diseño era una actividad apenas floreciente en el mercado laboral, destinada a ser solo conquistada por jóvenes talentosos. En busca de ampliar sus horizontes, profesionalizó esa inquietud, y, después de estudiar arte en la Escuela Julio Árraga y diseño gráfico en el Instituto Universitario Monseñor de Talavera, ingresó como docente en la Facultad de Arquitectura y Diseño de La Universidad del Zulia.
