El famoso estadio Alejandro Borges está hoy celebrando sus 72 años de fundado y, a pesar que sobrevive con temerosos intentos de rescate, el antiguo “Olímpico” de Maracaibo puede vanagloriarse de encerrar entre sus muros los más pintorescos pasajes que llenaron gloriosas páginas de la historia del deporte regional en buena partes de estas siete décadas.
A pesar de esa riqueza histórica, ningún organismo le presta la verdadera atención que se merece este baluarte arquitectónico del deporte zuliano.
Este año fue sometido a un maquillaje que le cambió la faz en buena parte de su vetusta estructura. Se le rescató el alumbrado, sistema de riego y se le pintó en toda su extensión, pero no habían terminado estas labores cuando la arremetida del hampa arrasó con todo el cableado de la electricidad dejando a oscuras todo el parque.
La falta de seguridad es uno de los males que aqueja a esta reliquia arquitectónica, patrimonio regional, que se merece mayor atención pues su valor histórico lo demanda.
