Experiencia Panorama

Crónica: David Bowie, un «alien» que cantó su adiós

Lazarus interpreta su póstumo aquelarre y, antes de meterse al closet por última vez, con sus ojos vendados con sendos botones a modo de antifaz, preside el ritual de su despedida de esta esfera cósmica, cantando la canción Estrella oscura, danzada de forma inquietante por una docena de hechiceras en trance místico, además de una pareja masculina interracial, en una coreografía como extraída de los versos oscuros de Dante Alighieri en La divina comedia.

Todo resplandece entre las sombras cuando se habla de este monstruo sagrado del arte contemporáneo, cuyo deceso ocurrió ayer, en Manhattan, rodeado de sus familiares.

Cuando le diagnosticaron cáncer, hace año y medio, David Bowie comenzó a preparar de inmediato su última performance. Toda su vida estuvo marcada por ese don que induce a los mortales a establecer diálogo directo con las energías supremas que rigen los destinos del cosmos.

Su maestro de primaria, Owen Frampton advirtió tal don, cuando veía al rubio desgarbado, amigo de su hijo, Peter (también músico), procurando recrear de manera sorprendente las distintas tareas formativas que en el aula, en Brixton, Londres,  se compartían. Sus salidas avizoraban el genio del muchacho acostumbrado a ese aplauso que siempre pare la perplejidad.   Los genes irlandeses hacían eco en el vientre fecundado de Margaret Burns, “Peggy”, empleada en una sala de cine y pareja del publicista Haywood “John” Jones. Bien pudo el bebé David haber nacido de la novela Ulyses, de James Joyce, es decir, haber sido mítico vástago del matrimonio de Molly y Leopold Bloom.

Verbo y gracia, el muchacho que después asumiría el seudónimo “David Bowie”, por un célebre cuchillero de la historia estadounidense, parecía destinado a eventos miméticos o circenses de huella extraterrestre. Una criatura que bien pudo haber sido incubada dentro de un huevecillo transparente extraído del cuadro El jardín de las delicias, de Hyeronimus Bush, El Bosco.

Un  hombrecillo calcado de alguna narración fantástica de H.P. Lovecraft. Un alien con rostro de ángel perfilado en una historia de otro recién fallecido, el autor de ficción George Clayton Johnson.   En su vigésimo quinto disco, Blackstar,  David Bowie construyó un portentoso mensaje póstumo, el cual, paradojas jamás le faltaron, contrasta con el mensaje formal de su deceso, entregado ayer por su hijo mayor, Duncan:  “mientras que muchos de ustedes compartirán esta pérdida, les pedimos que respeten la privacidad de la familia durante estos momentos de dolor”. Tres días después de cumplir 69 años y luego de haber vendido 136 millones de discos.   Más paradojas: Bowie parecía detestar el dinero y la fama. Lo suyo era revolver el palito del cóctel de los inconformes y de codearse con artistas e intelectuales más prominentes de su era, pero no para brindar lisonjas o agasajar Narcisos, sino para arrastrarlos a todos hacia los laberintos de la duda razonable. Destructor de mitos e implacable cultor de “la broma melódica”. Bowie revisó todos los “ismos” e hitos de la última parte  del siglo pasado y ejercitó con impecable estilo la posmodernidad.   Uno de sus biógrafos más acreditados, David Buckley, enfoca: “La esencia de la contribución de Bowie a la música popular se encuentra en su sobresaliente habilidad para analizar y seleccionar ideas fuera de la música -del arte, la literatura, el teatro y el cine- e incorporarlas a ésta; de este modo, el pop se actualiza constantemente. Llevó el “glamrock”  a nuevas y enrarecidas alturas e inventó personajes dentro del pop, uniendo el teatro y la música popular en un poderoso todo sin costuras…”. Uno de sus maestros artistas, el legendario maestro teatral Lingsay Kemp, confidenció:”No le enseñé realmente a ser un artista del mimo, sino a exteriorizarse más a si mismo, […] Yo le permití liberar su ángel y demonio interiores”. Personajes como Ziggy Stardust, así como El duque blanco insertan dentro de la música contemporánea estilos de forma y fondo. Bowie trasuntó estereotipos de las artes y reverdeció mitos y pasiones, desde las canciones del cabaret alemán, con Bértolt Brecht, Kurt Weil o Lotte Lenya, pasando por figuras del cine como Marlene Dietrich o Lauren Bacall, agregando a poetas de la generación beat, como William Burroughs, Jack Kerouac y,más adelante, colegas suyos directos, como John Lennon, Paul McCartney, Freddie Mercury ó Bob Dylan.Un efervesciente “pulpo creativo”, así reconocido por  ellos mismos. Uno de ellos, Peter Gabriel, quien  lo secundaría en sus artificios teatrales en los conciertos de la banda Génesis, posteó ayer en su cuenta Facebook: “Fue un hecho aislado, un brillante anómalo, siempre estudiando, los retos y la inspiración de alguien que quería empujar los límites de la música, el arte, la moda y la sociedad. Hay tan pocos artistas que puede tocar una generación como él lo hizo, lo echaremos de menos mal. Larga vida a Lázaro”. Annie Lennox, compañera de escenarios, también utilizó FB:”En la pérdida de alguien que ha impactado y ha influido en tu vida, apenas se puede empezar a medir la forma de lo que queda atrás. Nuestro personal y colectivo paisaje interior se ha desplazado y estamos tratando de llegar a un acuerdo con él. Nadie existe para siempre y parece que nuestro elegante caballero era muy consciente de que su último capítulo mortal estaba a punto de llegar a la conclusión de que.»estrella oscura» fue su regalo de despedida. Provocador y espantoso  «fuera de este mundo»… Debes verlo para creerlo…Él sabía…Él podía ver a través de todo.” Cat Stevens, otro de sus cómplices, apuntó en su página:”Él estaba siempre innovando y probablemente se buscó el «Centro de todas las cosas». Un escultor contemporáneo de palabras, su arte ha creado el telón de fondo de colores a la vida de muchas personas. Ahora él nos ha dejado por otro mundo, más allá de la oscuridad de esta presente uno tan vívidamente representada en las sombras de su último vídeo. En Odisea espacial, su primer gran éxito, publicado antes días antes del lanzamiento de Apolo11m el CapitánTom llama a la estación de control y narra el deslumbramiento de un ser humano ante semejante paisaje. Después aparece el personaje de Ziggy  “Polvo de estrellas”, con sus Arañas desde Marte. Ayer, el extraterrestre David Bowie partió a la inmortalidad,mientras en el cielo aún se escuchan algunos versos de su viaje infinito: Aquí estoy flotando, alrededor de mi cápsula, / lejos, por encima de la luna/ El planeta Tierra está triste / Y no hay nada que pueda hacer”.

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