Experiencia Panorama

A FONDO// Juan Gabriel en otra dimensión

Luego del éxito de la serie televisiva Hasta que te conocí, el nombre de Juan Gabriel resuena con otro aire y para nuevos públicos. El ‘Divo de Juárez’ cumple un maratón de 30 conciertos para todo México y parte de Estados Unidos, casi al mismo trote de su juventud y con taquilla agotada.

Alberto Aguilera Valadez —su nombre de pila— tiene un lugar en el Altar Mayor de la música latinoamericana, pero su tránsito hacia esta instancia se inscribe entre esos ‘imposibles’ que solo la voluntad y el genio pueden vencer.De su propia voz, el más prolífico de los compositores mexicanos —con al menos 1.800 canciones escritas— se permite contar lo que para muchos es una historia desconocida: nacer en la pobreza, pasar la infancia en un internado, el abandono de su madre, la esquizofrenia de su padre, la golpiza que le dio un hermano para intentar ‘corregir’ sus modos, la cárcel, las calles, el hambre… y siempre resucitar. 

Ahora que el reconocimiento y la fama son viejos compañeros, recoge el éxito de dos álbumes a dúo con estrellas de la música y se sacude el polvo de una complicación respiratoria que casi lo mata hace dos años. Juan Gabriel está consciente del momento que vive, del peso de sus 66 años, de su poder para influir en la gente. “No tengo miedo a la muerte, ella duerme conmigo”.

En medio siglo de trayectoria ha dado pocas entrevistas. Unas muy curiosas, como la que le dio a una periodista mexicana desde el baño de su casa en Acapulco, mientras pulía sus botas. La grabada en un restaurante chino de esa misma ciudad. Otras más fugaces en los aeropuertos y muy pocas seleccionadas por él. De su mundo más privado, ha dicho que tiene cuatro hijos, pero la prensa asegura que tres son adoptados y uno es biológico en acuerdo con su amiga Laura Salas. 

En Venezuela conversó para la televisión con Gilberto Correa, Carlos Omobono y Maite Delgado. No es un personaje dado a entrevistas, porque considera que ya su vida está contada en sus discos. “La vida es una oportunidad, nacer es un privilegio que no todos tienen, por lo tanto ése es el primer éxito”, es una frase acuñada para casi todos sus encuentros con los medios, una forma de restarle tamaño a su tragedia personal. 

Nació en una casa rural de Parácuaro (Michoacán) el 7 de enero de 1950. Fue el último de diez hermanos, cuatro de ellos murieron a los pocos días de nacidos. Cuando más protección necesitó, fue internado en una escuela- reformatorio y allí, de la mano de un maestro hojalatero, casi sordo y aficionado del violín, conoció la música. Por ese maestro llamado Juan, y por su padre llamado Gabriel, se bautizó artísticamente como Juan Gabriel. 

“Es un referente excepcional para varias generaciones de artistas, no solo en América Latina sino en el mundo entero. Además porque su vida fue muy difícil. Fue un niño muy pobre, que no disfrutó del cariño de un hogar y sin embargo pudo superarlo. Posee una lírica que rompe con convencionalismos, es un auténtico poeta de la canción popular, además de ser un hombre sensible, un filántropo”, refiere el investigador musical y locutor Celso Atencio.

Selectivo con los medios, prefirió hacerse una entrevista a sí mismo cuando salió de terapia intensiva en Las Vegas en 2014. A su manera, Alberto Aguilera (A.A) habló con su alter ego, Juan Gabriel (G.B):

Escribe todas sus canciones a mano y ha sabido sellar brechas generacionales entrando a las redes sociales, donde posee más de dos millones de seguidores. 

“Mire nomás cómo son las cosas: En la cuenta que no era yo, había más de 50.000 seguidores y en esta que sí soy yo, apenas 7 mil ¿Qué hacemos?”, de esta forma, por ejemplo, destronó una cuenta falsa en Twitter y se abrió espacios para nuevos públicos. “Twitter solamente me deja seguir hasta 2.000 seguidores. Yo les digo: ‘Eso no me llena, no me es suficiente, quiero otro tantito’”. 

Más de mil discos de oro, platino y multiplatino, 250 millones de discos vendidos, una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, otra en Las Vegas, 17 Premios Billboard, 66 discos grabados, tres decenas de discos para otros artistas, innumerables reconocimientos internacionales y seis películas le dan bofetadas a sus demandas por el no pago de impuestos y al asedio de los paparazzis. Por ahora, Alberto Aguilera y Juan Gabriel se hacen compañía a bordo del Noa Noa Express, uno de los tres aviones con los que va al cielo y regresa cantando a su ‘Amor eterno’, a su ‘Querida’, su madre.

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