Experiencia Panorama

Templo de Santa Teresita, una joya abandonada en Maracaibo

La capilla de Santa Teresita, obra del ingeniero belga León Hoet en 1932, es una joya perdida de la ciudad vieja. PANORAMA regresó a sus espacios para registrar la situación de su estructura, un edificio de belleza única que en cualquier ci

 

La capilla de Santa Teresita, obra del ingeniero belga León Hoet en 1932, es una joya perdida de la ciudad vieja. PANORAMA regresó a sus espacios para registrar la situación de su estructura, un edificio de belleza única que en cualquier ciudad de tradición religiosa sería parada obligada para los turistas y donde los novios soñarían con casarse. Si recibiera la inversión necesaria, en pocos años esta capilla podría autogestionarse. Pequeña y discreta por ser la capilla del hospital de niños en sus orígenes, es hoy un templo solitario y con pocos dolientes. 

La encargada de mantener limpios sus espacios y de que se cumplan algunas misas es Lorena Medina. Heredó de su madre el cuidado del templo, una tarea que va, desde guardar los objetos sagrados en su casa para que no se los roben, hasta tener que colocar la imagen de Santa Teresita en un nicho auxiliar porque en el principal se corre el riesgo de que con las lluvias y el polvo la dañe. “La nave principal está adornada con vitrales, pero casi todos están rotos y son piezas que ya no se consiguen, por eso en el altar mayor no podemos colocar la imagen porque está desprotegida”, indicó la cuidadora.

Las últimas actividades religiosas que cumplía el padre José Gregorio Andrade  eran las primeras comuniones, pero el motivo que llevó a suspenderlas todavía sorprende a  Medina: “Cuando aplaudían se desprendían pedazos del techo, por eso se dejaron de hacer”, reveló.

La cuidadora de la capilla convocó a las familias o instituciones  que quieran conformar una sociedad de amigos, una fundación o grupo de voluntariado a contactarla a través del correo: [email protected] y al teléfono: 0416 085 76 53.

A continuación, las imágenes de este templo, un edificio patrimonial que espera su rescate:

La fachada muestra los años de deterioro. El espacio más amplio de la capilla es octogonal. Hay filtraciones en la parte superior. Detalle, vitrales rotos. La familia Medina espera que se conforme un voluntariado para rescatar la capilla.  

Aquí una completa reseña sobre la historia de este templo publicada en PANORAMA:

Por: Ítala Liendo Luzardo

Veritas guarda con celo una joya. Quizás muchos marabinos no sepan de su existencia, pero detrás del Hospital de Niños palpita la devoción hacia Santa Teresita del Niño Jesús, en una pequeña capilla diseñada por el arquitecto belga León Achiel Jerome Höet.

La iglesia abrió sus puertas en 1932. Un milagro marcó su nacimiento. 

En un reportaje publicado en el desaparecido Diario La Columna, el periodista Dixon González escribió: «El terreno donde se encuentra la capilla iba a ser destinado para levantar una plaza, pero localizaron unos documentos en los que se especifica que allí debía construirse un Pro Infancia y una iglesia. El encargado de edificarla fue Vicencio Pérez Soto, quien gobernó el Zulia entre 1926 y 1935».

En el frontis del hermoso recinto se lee en la placa: «Al Divino Crucificado y a Santa Teresita del Niño Jesús, la piedad de un pecador arrepentido». Esas palabras dan muestra de la conversión y a la vez gratitud de Pérez Soto. Él reconoció públicamente hace 70 años que una de sus hijas, desahuciada por los médicos, había sanado con la ayuda de la Santa. Se dice que desde ese momento surgió en el gobernador la fe en Dios pues se había dado a conocer como ateo.

Caudal de fe

Sobre la placa se encuentra un gran crucifijo y este también tiene su historia. Liliana Medina heredó de su madre, Carmen de Medina, el fervor por la santa, declarada Doctora de la Iglesia por el Papa en 1997. 

Medina escuchó desde niña que esa Cruz fue colocada por un presidiario. «Cuando construían el templo nadie quería ni podía instalarlo por lo pesada, pero hubo un preso que se ofreció a hacerlo, sin ayuda de nadie. Al proponerlo aprovechó para pedir su liberación si lo lograba. Le costó, pero lo hizo y fue dejado en libertad».

El nombre de ese hombre se desconoce, pero en el sector recuerdan su gesto al contemplar el crucifijo cada vez que transitan por la calle 7 A con avenida 89, frente al colegio Juan de Maldonado.

A puertas cerradas

Desde hace más de 10 años el templo dejó de recibir a diario a los devotos, cuenta Graciela de Quintero. Las puertas abren los domingos y en octubre.

Las llaves permanecen en poder de Liliana Medina. Ella, en compañía de unas amigas, barre el templo, cambia las flores del altar, limpia las imágenes de los santos. Todas pertenecen a la Pía Unión de Santa Teresita y a la Legión de María.

Estas vecinas de Veritas desearían ver abierto con más frecuencia la iglesia, por ello hablan de las acciones de la Santa, quien murió a los 24 años. La intensidad de su vida religiosa las anima, siguen su ejemplo y recuerdan la promesa: «Después de mi muerte haré caer lluvia de rosas».

Los domingos, a partir de las 5 pm, se reúnen los feligreses para escuchar la misa del padre Danilo Calderón, párroco de Santa Bárbara.

«Las fiestas patronales eran muy bonitas. Los choferes de Veritas sacaban la imagen en procesión y la recorrían por todo el sector en una camioneta. Eso se perdió, creo que la última se realizó hace más de 20 años», expone Graciela de Quintero, de 64 años. 

Santa milagrosa

Para Javier Sánchez,  la vida y el ejemplo de la Santa resultan muy importantes. «Ella es muy milagrosa. Realmente su obra es alimento para el espíritu. Aspiro a que el arzobispado nos ayude para que el templo abra más a menudo para que la gente la visite».

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