En isla de Toas, un grupo de cincuenta niños y adolescentes entre los nueve y 15 años se ha convertido en una especie de excavadores de tesoros. A su corta edad, estos pequeños paleontólogos han sido educados y entrenados para ser capaces de descubrir piezas fósiles y guías completas de animales prehistóricos, algunos que datan hasta de 50 millones de años atrás. En cuatro años que lleva el Proyecto Toas, en la isla ubicada entre el Golfo de Venezuela y el Lago de Maracaibo, los jóvenes han logrado una colección de más de cincuenta fósiles entre las formaciones calizas de la pequeña población lacustre con fuertes carencias y dificultades.
Cristian Fuenmayor y Onorio Almarza , son de dos de los futuros paleontólogos que hacen expediciones todas las semanas en los cerros de la isla en busca de los tesoros. Estos dos adolescentes han conseguido más de 15 piezas fósiles guía y piezas completas desde tortugas, cabezas de tortuga fósiles, dientes de megalodon, dientes de mososaurio, madera fósil y otros más.

Su mayor descubrimiento lo lograron hace unos tres meses. Explorando el área cerca de un “taxon de tiempo” o cápsula de tiempo geológica, hallaron en una cantera, del sector El Carrizal, lo que se cree que sea un caparazón de tortuga fósil o algún animal prehistórico acorazado. También encontraron un presunto diente de tiburón prehistórico y un diente de reptil prehistórico. Onorio Almarza, estudiante también de bachillerato, en el liceo Las Playitas, de Isla de Toas, habla como un científico y explica que la estructura geológica de Isla de Toas es similar a una flor, una mezcla de falla de rumbo y sobrecorrimiento, generada por el desplazamiento de los bloques a lo largo del plano de la falla principal de Oca y la falla de Ancón de Iturre, lo que la hace ser única en Venezuela.
“Isla de Toas puede dividirse en tres zonas correspondientes a distintas eras geológicas: en la faja sur afloran las formaciones: La Quinta (Jurásico) constituidas por arenisca y limolita de color rojizo, Río Negro (Cretácico) constituida por arenisca y Apón (Cretácico) conformada por calizas, de allí dependen los fósiles que son extraídos”, explica el joven liceísta, quien heredó la pasión de la excavación de su padre, quien trabajó muchos años como minero en la misma isla.
Cristian Fuenmayor, el compañero de búsqueda de Onorio, agrega que los fósiles han aflorado porque la tierra ha cedido por la lluvia. El estudiante de quinto año de bachillerato confiesa que sueña con ser paleontólogo y viajar por el mundo estudiando la carrera. Comenta que lo que más le apasiona de cada semana es cuando le toca hacer excursiones en uno de los cerros de Isla de Toas.

“Nosotros primero hacemos una investigación del terreno a ver si se consiguen los fósiles guía que son los bilvavos, como las almejas. Después hay que buscar cuidadosamente con brocha y microscopios para que no se rompan los fragmentos. Cuando hayamos una pieza, la embalsamamos con un material plástico, de forma que no se dañe en su traslado hasta el laboratorio, donde será estudiado y clasificado”, explica Fuenmayor sobre el trabajo que realiza el grupo de adolescentes cada vez que se adentra en las calizas durante horas y bajo el sol, para hallar una pieza fósil.
En febrero, la Fundación Ecoluciones ianuguró el primer ecolaboratorio de Venezuela dentro de una escuela de la isla, con los equipos tecnológicos necesarios para el estudio, clasificación y colección de cada uno de los fósiles hallados en las formaciones de Toas.
“En el laboratorio se utiliza una combinación de herramientas tecnológicas, dinámicas lúdicas y prácticas de campo, en áreas de conocimiento que van desde ciencias naturales como la biología, geología, paleontologia hasta la rebotica aplicada al reciclaje con impresoras 3D. Estas impresoras 3D se modificarán para alimentarse con las botellas de refresco que contaminan nuestro Lago de Maracaibo. De esta forma reciclamos, educamos y damos herramientas ecológicas para el desarrollo de nuestros jóvenes”, explica Luis Cambar, fundador de Ecoluciones en Venezuela, ubicado dentro del ranking de los mejores 500 proyectos sociales y ambientales de América Latina.

Ademas, el laboratorio incluye un museo paleontológico que exhibirá las piezas fósiles halladas por los jóvenes para que los demás adolescentes puedan instruirse e interesarce por el tema.
Ernesto Almarza es el joven coordinador académico del proyecto Toas, a su cargo tiene la enseñanza del grupo de ciencuenta adolescentes y la organización de las excursiones que se realizan todas las semanas en los dos cerros con formaciones de la isla.
En total, son seis meses de instrucción académica, que reciben los pequeños que quieren pertenecer al programa de paleontología.“La geología en Isla de toas es fascinante, en ella podemos encontrar desde granitos, calizas macizas, conglomerados polimísticos, areniscas, hasta aluviones recientes, todos conjugados en una pequeña porción de tierra que presenta estructuras variadas, tales como: pliegues, fallas y diaclasas. Es todo un libro geológico, abierto para todo aquel que desee indagar en las bondades que la naturaleza le otorgo”, comenta Almarza a PANORAMA.
Entre la colección que atesora este gupo de jóvenes están: varios fragmentos de amonita, bilvavos, almejas, caracoles, turrintelas, anémonas y corales fósiles entre otros vestigios de un paleo ambiente marino.
Johan Moran es otro pequeño paleontólogo de diez años que pertenece al grupo de expedición del proyecto Toas. El aprendiz de esta ciencia comenta que lo que más le gusta del proceso es estudiar las piezas encontradas en el laboratorio.
“Antes, cuando no teníamos laboratorio, había que tomarle una muestra a las piezas encontradas y se enviaban al Instituto de Paleontología de Polonia para su estudio. Ahora, lo podemos hacer nosotros mismos con la ayuda de profesionales paleontólogos a través de conferencias vía skype que hacemos en el laboratorio. Además, tenemos microscopios, computadoras y una impresora 3D”, cuenta con entusiasmo el futuro científico.