El periodista Michael Rezendes, ganador del premio Pulitzer y quien inspiró la realización de la aclamada película ganadora del Oscar, conversó con PANORAMA sobre el estado de los medios y el alcance de su investigación. Una trayectoria profesional a seguir este martes 27 de junio, Día del Periodista.
Rafael Gómez Torres [email protected]
“¡Ellos lo sabían y permitieron que pasara!, ¡Te pudo haber pasado a ti o a cualquiera de nosotros!”. Con esta demoledora frase interpretada por el actor Mark Ruffalo, en la galardonada película ‘Spotlight’ (‘En Primera Plana’ en español), el reportero del periódico The Boston Globe, Michael Rezendes, profundizó durante meses, en 2001, las denuncias sobre casos de pederastia que por más de 30 años cometieron curas católicos de Massachusetts y que la arquidiócesis de Boston intentó ocultar.
La unidad de investigación del diario, del mismo nombre de la película, destapó el escándalo a principios del 2002 lo que propició la renuncia del cardenal Bernard Law como arzobispo de Boston. Pero Rezendes no estuvo solo, lo acompañaron Marty Baron (editor en jefe), Ben Bradlee Jr (editor), Walter “Robby” Robinson (editor de ‘Spotlight’), Sacha Pfeiffer (reportera) y Matt Carroll (reportero).
Este trabajo de periodismo de investigación inspiró, 14 años después, la realización del largometraje que se alzó con seis nominaciones al premio Oscar en 2016 y dos estatuillas a Mejor Película y Mejor Guión Original, además de 150 premios y nominaciones en todo el mundo.
PANORAMA contactó a Rezendes quien hizo un repaso sobre el oficio del reportero, la iglesia y las reacciones que aún generan sus reportajes y la película. Aunque prefirió saltar el tema Venezuela, por no sentirse calificado para dar su punto de vista, Rezendes descarta retirarse del oficio en procura de seguir ayudando a quien lo necesite. Aquí sus respuestas desde Boston.
—La investigación de Spotlight sacudió los pilares de la Iglesia en todo el mundo ¿Qué reflexión hace luego del escándalo?
—Pienso que la investigación sacudió las bases de esta institución porque lo que dijimos era verdad y estaba relacionado con la imagen de la iglesia católica. La imagen de la iglesia es la moralidad, la pobreza, la familia y nuestra investigación mostró que en la arquidiócesis de Boston no había moralidad para proteger a los niños, que no era un lugar seguro para ellos. Lo que tenemos es una imagen promovida por la iglesia católica que contrastó con la realidad y los hechos que estaban encubiertos.
—¿Cree que la Iglesia está tomando las decisiones correctas sobre el abuso infantil o se sigue encubriendo?
—En los Estados Unidos hay que darles mucho crédito a los obispos. Cuatro meses después que nosotros comenzamos a publicar los reportajes, los obispos de este país sostuvieron una gran reunión en Dallas, Texas, y rápidamente aprobaron un documento llamado “The Charter for the Protection of Children and Young People” (La Carta para la Protección de Niños y Jóvenes). Esto fue un intento de los obispos de los Estados Unidos para plasmar los términos contra el abuso sexual en los niños y contribuir a que no volviera a suceder. Creo que los obispos hicieron un buen trabajo. Con respecto al Vaticano diría que no han hecho un buen trabajo. Hace algunos años el Papa Francisco estableció una comisión para estudiar los casos de abusos sexuales en los niños y cómo prevenirlos. También dijo que se iba a establecer un tribunal para que los obispos rindieran explicaciones y no mantuvieran encubiertos a los sacerdotes por los abusos sexuales. Hasta ahora nada ha pasado. De hecho, el Papa Francisco afirmó luego que no iba a haber tribunal para estos obispos. Además, la comisión que creó se ha reunido por tres años y no ha emitido ninguna recomendación. Hay dos clérigos víctimas de abuso sexual que eran miembros de la comisión y ambos se fueron: uno fue suspendido y el otro renunció hace algunos meses debido a su frustración. Así que todavía hay mucho por hacer sobre este asunto.
—¿Cree que el Papa Francisco está preocupado por esta situación?
—Espero que lo esté. Sé que él tiene un ‘gabinete’ de nueve Cardenales y uno de ellos es el Cardenal Sean O’Malley (arzobispo de Boston). Él está preocupado por toda esta situación y ha hecho muchas cosas para prevenir el abuso sexual en la arquidiócesis de Boston y busca alertar sobre esto en la Iglesia Católica en general. Espero que pueda persuadir al Papa Francisco porque este es un asunto muy importante que necesita la atención del Vaticano para restaurar la credibilidad de la Iglesia en todo el mundo. La credibilidad de la Iglesia ha sufrido mucho por estos casos de abusos.
—Tras el escándalo, el Cardenal Bernard Law renunció a su cargo en Boston, pero continuó su carrera eclesiástica en Roma ¿Cómo recibió esta decisión de la Iglesia?
—Este fue un punto muy doloroso para miles de víctimas en todo el mundo. El Cardenal Law renunció como arzobispo de Boston como sabes, pero siempre digo que él huyó porque estaba bajo investigación por dos agencias al mismo tiempo. El Cardenal estaba siendo investigado por la Fiscalía Estadal de Massachusetts y también por la Fiscalía General de los Estados Unidos. Además, el Vaticano como nación no tiene acuerdo de extradición con los Estados Unidos. Es decir que los cargos que se le pudieran imputar no iban a generar nada en su contra. Cuando llegó al Vaticano recibió un cargo muy importante, arcipreste de la Iglesia de Santa María Maggiore, una de las basílicas más prominentes de Roma. También tenía mucha influencia en el colegio cardenalicio de Roma. Este es el caso de alguien que estuvo directamente involucrado en el encubrimiento de los casos de abusos sexuales, alguien que orquestó el encubrimiento. Para muchas víctimas fue recompensado con esa decisión cuando en realidad debió ser castigado.
—En la película se presenta una lista de casos de abusos sexuales en todo el mundo…
—Ese es un momento muy poderoso de la película porque las personas, después de verla y conocer nuestra investigación, entienden que este escándalo se esparció por todas partes literalmente. No solo fueron pueblos o ciudades de los Estados Unidos, sino en ciudades de todo el mundo y sigue esparciéndose porque hay casos que siguen descubriéndose como en Australia que se abrió una investigación por el encubrimiento de casos de abusos sexuales.
—Los periódicos están perdiendo la batalla con los medios digitales ¿En qué estado se encuentra el periodismo hoy en día?
—El periodismo en los Estados Unidos y en muchos lugares del mundo está en un período de crisis porque internet, que es maravillosa y estupenda para conducir investigaciones periodísticas, está destruyendo los modelos de negocios de las organizaciones noticiosas. La publicidad que iba a los periódicos, las emisoras de radio y las televisoras está migrando a internet que es más barata y es más fácil de llegar a potenciales consumidores. Así que las empresas dedicadas a las noticias están sufriendo, pero esto es parte de la democracia, parte de la capacidad que tienen las instituciones y los individuos de ser responsables de lo que hacen o dicen. Aquí en los Estados Unidos hay muchos experimentos para encontrar nuevos flujos de ingresos para el periodismo de investigación. Tenemos lo que se llama un modelo sin fines de lucro en el que las empresas, en vez de buscar publicidad, buscan donaciones. Una vez que las organizaciones son aprobadas por el gobierno federal, estas donaciones para los medios pueden ser deducibles de impuestos, así que las personas pueden recibir beneficios tributarios por estas donaciones. Algunas de estas organizaciones son conocidas en los Estados Unidos, como ProPublica en Nueva York, hay otra en San Francisco llamada “The Center for Investigative Reporting” (El Centro para Reportes Investigativos) y en Washington DC está “The Center for Public Integrity” (El Centro de Integridad Pública) y otras organizaciones locales sin fines de lucro esparcidas por todo el país. Estamos en un período de crisis, pero también en un período de experimentación.
—¿Qué deben aprender los medios tradicionales del mundo digital?
—El periodismo de investigación usa internet de diversas formas, ahora hay acceso a la información como nunca antes. Internet proporciona al periodismo las herramientas que facilitan la investigación y la búsqueda de personas. Creo que los medios digitales son increíblemente útiles para este tipo de periodismo.
—¿Cree que el periodismo de investigación sigue siendo una fortaleza independientemente de la plataforma que se use?
—Una de las razones por las que esta investigación sobre la Iglesia fue tan poderosa y exitosa es que nosotros publicamos estos reportajes en el 2002 cuando no existían las redes sociales, no había Facebook o Twitter, pero las personas ya usaban internet en muchas partes del mundo. Así que publicamos, con nuestras notas, los documentos internos de la Iglesia que sustentaban la investigación. Es decir, las personas podían ver que la información que presentábamos no se basaba en fuentes anónimas u opiniones, la gente leía los propios documentos de la Iglesia. Los reportajes fueron tan poderosos porque se basaron en los registros internos y los lectores los podían leer directamente y saber que lo que decíamos era verdad. Esta es una característica a resaltar del periodismo digital y que los reportajes se pueden esparcir en minutos a todo el mundo.
—¿Qué piensa sobre las confrontaciones cada vez más recurrentes entre funcionarios en el poder y la prensa?
—La prensa juega un papel muy importante como una especie de mediador entre el público y los líderes políticos. Depende de los periodistas que los funcionarios públicos rindan explicaciones por lo que dicen y por lo que hacen. También de dar a las personas la información necesaria para que sean ellos quienes decidan en dónde los funcionarios están haciendo un buen trabajo o no. Así que el rol que juega un periodista en los Estados Unidos es el mismo rol que juega, o debe jugar, o que espero que juegue un periodista en otros países. Eso fiscaliza a los funcionarios y otras personas con poder dentro de las empresas privadas o las iglesias, por ejemplo. El mundo del periodista gira en torno a personas que deben rendir cuentas. Los electores o cualquiera puede realizar valoraciones sobre las personas en el gobierno, o en los negocios, personas en las organizaciones religiosas u organizaciones sin fines de lucro, sobre si están haciendo un buen trabajo o no lo están haciendo.
—¿Y sobre el caso Donald Trump y los medios de comunicación?
—Estamos en una situación sin precedentes, siempre hay tensión entre el Presidente de los Estados Unidos y la prensa. La tensión es casi con todos los oficiales electos y los medios. Eso es todo lo que puedo decir.
—Ganó el premio Pulitzer en 2003 y luego el Oscar en el 2016 ¿Cómo manejó las emociones?
—Fueron ocasiones en la que me sentí muy feliz. El periodismo hizo mucho bien a las miles de personas que han sido víctimas de abusos sexuales en todo el mundo, las hizo seguir adelante. Hablar sobre este tema trajo justicia. Se envió un poderoso mensaje, además la película magnificó nuestro trabajo periodístico. Lo más hermoso de la película es que los sobrevivientes la aman porque realmente se valoró sus historias. Por décadas, a los sobrevivientes les costó que les creyeran sus relatos o que los tomaran en serio. Spotlight fue una hermosa manera en la que se validaron todas las historias de las víctimas. Ver que ganó los premios Oscar a Mejor Película y Mejor Guión Original fue muy satisfactorio.
—Mark Ruffalo lo interpretó de forma convincente…
—Hizo un gran trabajo. Trabajó muy duro para eso, venía a mi casa y pasaba tiempo aquí, era mi sombra cuando estaba en el periódico, pasó muchos días conmigo. Hablamos mucho, cenábamos y almorzábamos juntos, me estudió con mucho cuidado. Estoy muy contento con el trabajo que hizo, con su actuación, no imagino a otra persona interpretándome. Descubrimos que tenemos muchas cosas en común, similitudes familiares, intereses políticos, nos gustan los mismos escritores, hasta tenemos las mismas iniciales. Hizo un trabajo fantástico.
—La película muestra que los editores, en ocasiones, no profundizan en una historia o la dejan pasar por otra más “importante” ¿Qué lectura le da a este aspecto?
—Fuimos muy afortunados al contar con el apoyo del editor Marty Baron en el equipo de Spotlight. Él fue crucial en esta investigación, fue él quien sugirió investigar al padre John Geoghan (asesinado en febrero de 2004 en una cárcel de Massachusetts cuando cumplía condena por abuso sexual) y luego al cardenal Law. Geoghan fue un abusador en serie por muchos años. También tuvimos la suerte de contar con Richard Gilman nuestro ‘publisher’ (otro rango de editor) quien nunca vaciló o se molestó con la idea de que, aun cuando nuestros lectores en su mayoría eran católicos, existía el riesgo que realizaran un boicot contra el periódico. Cada uno tuvo mucho coraje en esta investigación. Pienso que Marty Baron se merece todo el crédito del mundo y el resto de los editores quienes nos animaron a seguir adelante.
—¿Piensa retirarse pronto del periodismo?
—No, no pienso retirarme. He hecho muchas investigaciones durante los últimos 15 años. Mi trabajo con mis colegas de Spotlight sigue. En este 2017 nuestro trabajo sobre el cierre de hospitales psiquiátricos en Massachusetts fue finalista para el premio Pulitzer. Así que sigo trabajando y generando periodismo de investigación.
—En relación al 2002, ¿Spotlight es ahora un equipo de investigación más grande?
Sí, el Boston Globe ha incrementado sus compromisos con el periodismo de investigación. En la película se ve que éramos cuatro y ahora somos seis. Pero en realidad somos más ya que para ciertos proyectos traemos gente para que trabaje con nosotros. Ahora somos más grandes que antes y hay dos razones que explican eso: la primera es que creemos que es lo correcto ya que el periodismo de investigación conlleva una responsabilidad con los lectores. La otra razón es que descubrimos que es buen negocio ya que muchas personas se suscriben a nuestra página web por el periodismo de investigación.
—¿Cómo lidiar con el fenómeno de las noticias falsas o el “fake news”?
—Las noticias falsas están en el ojo de los lectores. Creo que es un problema ya que estamos en un tiempo en el que las personas discuten sobre los hechos que ocurren, algunos pueden estar de acuerdo y otros pueden tener opiniones diferentes sobre lo que significan los hechos. Estamos en una época muy peligrosa en la que las personas promocionan cosas como si estuvieran confirmadas. Es responsabilidad de los periodistas lo que se imprime o difunde en los medios ya que debe ser precisado. Tenemos que mantener la confianza de los lectores, de los televidentes o de los radioescuchas ya que como medios tenemos que reportar la verdad. Es esencial comportarnos como profesionales y reportar solo los hechos verificados. La gente debe entender que cuando se nos acusa de publicar noticias falsas, se debe verificar el historial del medio para conocer que lo que se publica es solo la verdad y nada más.
—¿Cuál es su posición ante el ‘periodismo’ ciudadano?
—Todo el mundo tiene una opinión sobre las cosas hoy en día y eso está bien, es un aspecto de internet en el que es fácil emitir una opinión y publicarla. Pero esto requiere un poco de experiencia como la de los reporteros para separar los rumores de la verdad y no escribir algo de ‘ficción’. Esta es una profesión que requiere habilidades y experiencia, el periodismo ciudadano es más que todo sobre opiniones y no sobre periodismo, es una gran diferencia.
Rezendes durante la cememonia de entrega del premio Oscar en el 2016.
Los productores y parte del elenco al momento de recibir el premio Oscar a «Mejor Película».
El equipo original de Spotlight junto con el elenco que los representó en el largometraje.