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Viola Davis, de la miseria a lo sublime

De la mano de Harriet Tubman, poderosa luchadora por los derechos civiles de los negros, Viola Davis brilló como nadie la noche del 20 de septiembre, en el Teatro Nokia Theatre de Los Ángeles. Con 50 años y gracias al papel de una abogada sin escrúpulos que se mueve como nadie en las cortes, la actriz alzó su voz en pro de las igualdades raciales y entró al selecto y disminuido club de las negras ganadoras. 

Annalise Keating permitió romper la barrera de los 67 años, número total de ediciones de los Premio Emmy. Por primera vez en el 2015 una mujer negra se alzaba con el máximo galardón en el renglón de mejor actriz dramática.   

La actriz natural de Carolina del Sur se une al selecto grupo de actrices afrodescendientes reconocidas por la crítica. La primera fue Hattie McDaniel, en 1940 por su destacado papel de la sirviente Mammy le valiera el Oscar a mejor actriz de reparto. 

 

Viola Davis consigue su primer Emmy.   

Tuvieron que pasar 61 años para que otra actriz de color lograra el hito de ser considerada la mejor actriz principal por su interpretación en Monster’s Ball, en esta ocasión le tocó el turno a Halle Berry. 

Con respecto a los Globos de Oro, sería Whoopi Goldberg la primera actriz negra en alzarse con esta estatuilla, por su famoso papel de la psíquica charlatana Oda Mae Brown, que ayuda al fantasma de Patrick Swayze a hacer justicia, en la película Ghost, la sombra del amor.  

Ahora le tocó el turno a Viola Davis, quien —por fin— logró romper los estereotipos. Davis pisó duro y contestataria, ya que aprovechó el escenario para denunciar lo repetido a lo largo de su brillante trayectoria profesional: la falta de oportunidades para las mujeres de raza negra.

“En mi mente veo una línea, y más allá de esa línea veo verdes campos y bonitas flores. Y veo hermosas mujeres blancas alargando sus brazos hacia mí. Pero no puedo llegar allí, no puedo pasar esa línea. Eso dijo Harriet Tubman en el siglo XIX. Pero déjenme decirles algo; la única cosa que separa a las mujeres de color de cualquier otra, es la oportunidad…”.

En sus sentidas palabras recordó: “No puedes ganar un Emmy para papeles que simplemente no están ahí”. Por ello, agradeció a sus antecesoras y por los que escriben para ellas, quienes “han redefinido lo que significa ser hermosa, ser sexy, ser una mujer destacada, ser negra”. 

 La actriz graduada de Artes Dramáticas en el Colegio de Rhode Island y en la prestigiosa escuela de Juilliard, en el 1993, está cansada de afrontar papeles estereotipados para mujeres de su color, siempre en rol secundario.

La mujer de 50 años ha brillado a lo largo de su trayectoria profesional. Ningún escenario se le ha resistido. Comenzó su carrera en el teatro, para luego incursionar en el cine y la televisión. En cada espacio su talento ha sido reconocido por la crítica. En su palmarés brillan nominación a los Premios Óscar, a los Globos de Oro y ha resultado ganadora de dos Premios Tony y dos Premios del Sindicato de Actores a la mejor actriz y al mejor reparto. En televisión desarrolló por muchos años papeles “típicos” para negras, como policía, enfermera y madre soltera. Por eso, cuando le ofrecieron la oportunidad de subir a la gran pantalla no lo pensó dos veces, a pesar que le aterra el fracaso.

 

La actriz nació en Carolina del Sur.   

“Cuando me proponen un proyecto, siempre hay un momento en el que surgen dudas sobre si debería aceptarlo y, eso, es porque siempre tengo miedo al fracaso. Cuando tratas de encajar tanto (en Hollywood), obtienes una versión distorsionada de tu realidad. Al final, no sé cómo embonar un cuadrado en un círculo, así como no sé ser una actriz convencional o una mujer talla cero. ¡No podría dejar de comer!”, señaló en una entrevista.

Con más de 27 películas sobre sus hombros, quien hoy enarbola la bandera de las luchas sociales para los negros, no tuvo una infancia sencilla, ya que el plato de comida no siempre estaba asegurado en la mesa, debido a la condición económica de su familia. Los ingresos que traía su padre a casa a veces no bastaban para obtener una alimentación adecuada. Su padre era cuidador de caballos para los hipódromos de Narrangasett y Lincoln Downs, en Rhode Island, y su madre ama de casa.

 “Fui uno de los 17 millones de niños en este país que no saben de dónde vendrá la siguiente comida e hice de todo para conseguir qué comer; robé para poder comer y me metí a basureros con gusanos por comida”, contó durante la premiación del Power of Woman, de la revista Variety, que la reconoció por su labor humanitaria.

Entre las estrategias que desarrolló la joven para que no le fallara el alimento estaba el hacerse amiga de “gente de mi barrio que sabía que tenían madres que les daban tres comidas al día. Sacrifiqué mi infancia por comida y crecí con una inmensa vergüenza”. Debido a las amargas experiencias de su niñez, hoy,  la mujer es integrante de la fundación HungerIs, organización que pretende erradicar el hambre en niños marginados de EE UU.

“No me sumé a HungerIs para salvar al mundo, lo hice para salvarme a mí misma. Ha sido el gozo de mi vida poder empezar este campaña”, comentó la artista, quien hace eco de la alarmante cifra de 21 millones de familias estadounidenses que, según la organización, están en programas de asistencia para comer al menos una vez al día.

A lo largo de su trayectoria ha compartido papeles con figuras de primer nivel, como Michael Douglas, Julianne Moore, Dennis Quaid, Denzel Washington, George Clooney, Richard Gere y Diane Lane, entre otros. Con Meryl Streep y Philip Seymour destacó  como una madre soltera en La Duda, película que a nivel actoral logró tres nominaciones en las principales categorías.

 

Protagoniza con éxito la serie How To Get Away With Murder.  

 “La duda fue un trabajo fantástico, lo mismo que Criadas y señoras. Pero conseguir un protagónico en cine es algo extraordinariamente complicado para una mujer como yo”, explicó en una oportunidad.

 Asegura que: “Antes me la pasaba preguntándole a mi mánager por qué no hacían papeles para mujeres negras como yo, que fueran sexis, misteriosas y complicadas. Siempre querían que fuera la mamá en el sofá”. Por eso, aboga por un poco más de imaginación en la industria.

Ahora, con 50 años y más de 70 películas que han contado con su crédito, la mujer negra de Carolina del Sur, criada en un barrio predominantemente blanco, seguirá luchando por la reivindicación racial en Hollywood, a pesar que todavía le cuesta creer que Annalise Keating exista. “Es insólito que Hollywood se arriesgue con actrices negras y de cierta edad”, diría hace algunos años.

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