Espectáculos

Steve Harvey: el presentador confuso

Steve Harvey es todo un “showman”. Sin proponérselo, en su primera vez como presentador de Miss Universo, un rol serio, donde debía dejar la comedia atrás, sin formar un show, lo formó.

Desde el pasado 20 de diciembre su hoja de vida tuvo un golpe de timón que, en cierta forma, lo catapultó a la fama mundial. No solo dirá que ha participado en 15 shows de televisión (el más reciente Celebrity Family Feud), ocho películas, incontables “Stand Up Comedy”, y que ha recibido más de 13 premiaciones y reconocimientos por su trabajo como actor, locutor y comediante, una de ellas, haber recibido una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. No. Ahora, el aspecto más resaltante de toda su carrera es su error al nombrar a Miss Colombia como Miss Universo en el certamen de 2015, y cuatro minutos después, decir que había sido un error y la Miss Universo era Miss Filipinas.

Que una “miss” se equivoque es lo común. Pero que el presentador lo haga es una noticia rimbombante.

Steve Harvey antes de recibir toda la atención universal, y de que su nombre fuera tendencia mundial por dos días (domingo 20 y lunes 21 de diciembre), en las redes sociales,  era solo un hombre sencillo, con carrera en franco ascenso, y con tres matrimonios a cuestas (Marcia Harvey, Mary Shackelford y  Marjorie Bridges, esta última su actual cónyuge, de quien asegura lo ha hecho ser un mejor hombre).  Harvey tiene 58 años,  siete hijos (cuatro propios y tres hijastros), así como tres nietos.

Con una vida familiar bastante cómoda y finanzas holgadas, había dejado atrás  su pasado de niño montañés, nacido en West Virginia, un estado donde más del 93% de sus pobladores es blanco y solo el 3,2% es afroamericano.  Su papá (Jesse Harvey) era un trabajador de minas de carbón, y su mamá (Eloise)  le puso por nombre Broderick, no Steve, en honor a un actor de TV. Con su carga de buen humor toda aspereza racial era sobrellevada por el muchacho, que luego debió mudarse con su familia a Cleveland, Ohio, donde terminó el High School, y luego hizo estudios en Kent State University y West Virginia University.

Pocos saben que el afamado actor duró años sin una casa donde vivir, cuando se independizó de sus padres. Debió dormir en una vieja camioneta Ford, año 76, y para pagar las cuentas debió ganarse el pan como boxeador, mecánico, vendedor de seguros, limpiador de alfombras y cartero, se desprende de las confesiones que le hizo a la reportera Jessica Yadegaran.  Cada actividad que desempeñaba le formaba el carácter, y su mala racha la adobaba con buen humor. El mismo que lo llevó hace 30 años atrás a realizar su primera presentación como comediante y con su talento ganó el Festival Nacional de la Comedia Johnnie Walker, que lo puso en la mira de los productores.

El comediante era muy afamado en Estados Unidos. Ahora trascendió a nivel mundial.  

 

 

Así comenzó a labrarse oportunidades en la televisión, mejorando sus ingresos, su status social y alcanzando un nivel de vida mejor, con fama incluida. Experimentó una faceta de escritor y publicó un único libro (hasta ahora) titulado “Actúa como dama pero piensa como hombre”, que llegó a Best Seller número uno del New York Times.

Justo este 2015 Harvey estaba de plácemes: celebraba sus tres décadas como comediante. Y justo este año hace, involuntariamente, su mejor comedia: equivocarse al leer el nombre ganador de Miss Universo.

Mirar la secuencia de hechos cuando el concurso estaba en su clímax es cruel y a la par risible. Steve vestido de impecable saco blanco, corbatín con detalles marrones, pantalón negro azabache, sin mácula alguna, dice: “Una de ustedes está a punto de convertirse en Miss Universo. Si por alguna razón ella no puede cumplir con sus obligaciones, la primera princesa tomará su lugar. Buena suerte a las dos: Miss Universo 2015 es”… Y demora 13 segundos en decirlo. Una eternidad en televisión.

Lo que el mundo no sabía es que en esos 13 segundos él no estaba jugando con la expectativa de los mil millones de espectadores que ven el concurso anual. Sino que él demoró ese tiempo porque estaba confundido leyendo la ficha con el resultado final, cuyo diagramador la diseñó de forma confusa. El nombre Miss Filipinas estaba en letras pequeñas, abajo, a la derecha. Mientras que el resto estaba a la izquierda. La ficha describía posiciones de princesas, algo que, quizá, muestra que Steve no es asiduo veedor de concursos de belleza. ¡Quedó expuesto!

Luego dice: “¡Colombia!”.  La participante Ariadna Gutiérrez llora, agita una bandera que le entregan del público, le colocan la banda, le dan las flores, se abraza y brinca con la otra colombiana, Paulina Vega.

Colombia había logrado hacer un inédito venezolano: que una miss del país coronara a su compañera de tierra. La barra filipina luce triste. Paulina corona a Ariadna, ella se limpia las lágrimas, el público la ovaciona de pie, se repone de la impresión y ya le cambia el semblante lloroso, para adoptar una actitud plantada de reina universal. Con sonrisa, manos agitando cual reina, ha asimilado que es la soberana.

Pero al fondo, se distingue a Harvey preocupado, flanqueado por un hombre vestido de negro que le sigue los pasos y lo acompaña al escenario, con tarjeta en mano. Luce incómodo. Se da la vuelta a sí mismo, como un perro buscando su cola. Y dice: “Ok… Ahhh…Hay algo que… Ehh… Debo disculparme. La primera princesa es Colombia. Miss Universo 2015 es Filipinas. Miss Filipinas da tus primeros pasos como Miss Universo”.

La barra de Filipinas, en Las Vegas,  delira. Mientras que la participante camina con la mano tapada en la boca al centro del escenario. La colombiana se estatiza y vienen segundos incómodos porque nadie  corona a su contrincante. Hasta que llega Paulina Vega las abraza a las dos. Le da un espaldarazo fuerte de consuelo a su paisana colombiana, y trata de aguantar las lágrimas porque debe quitarle la corona a su compañera y ponérsela a Pia Wurtzbach, otra. Aprieta los labios y suelta una forzada sonrisa.

Luego Harvey agrega: “Escuchen, déjenme tomar el control sobre esto. Eso es exactamente lo que está en la tarjeta. Asumiré la responsabilidad de esto. Fue mi error. Estaba en la tarjeta. Un error horrible pero lo correcto. Puedo mostrárselo a ustedes justo aquí (y la muestra sin que se aprecie porque mueve mucho la tarjeta por los nervios en cámara). La primera princesa es Colombia”.

Abandona el escenario y comienza un nuevo show.  Lo primero que intenta hacer es disculparse en una pequeña rueda de prensa improvisada. “Lo menos honorable hubiese sido simplemente dejarlo tal cual estaba… pero no merecía ocurrir de ese modo. Lo que ocurrió fue honestamente un error”.  

Luego se disculpa vía twitter, equivocándose de nuevo. Al pedir perdón, en lugar de escribir Filipinas escribió “Filipenses”. Y en lugar de escribir Colombia, escribió “Columbia”. El tweet lo borró al percatarse.  Y reescribió.  Sumó más de tres millones de seguidores abultando su red social, y a cada disculpa que ofrecía le daban, promedio 20 mil interacciones.

En 63 años de concurso es la primera vez que un error semejante ocurre.  

 

 

“Es mi error. Aun es una gran noche. Por favor no lo tomen en contra de las chicas. Por favor no. Nos sentimos muy mal pero aun es una gran noche. Gracias a todos”, zanjando así el asunto.

Por primera vez todo el mundo estaba hablando de Miss Universo. Presidentes salieron a defender sus soberanas. Donald Trump le echó leña al fuego asegurando que eso no hubiera pasado si él estuviera al frente del concurso, pero lo había vendido seis meses atrás. Osmel Sousa apuntó su artillería contra Harvey y dijo: “¿Cómo es posible que se equivoque de esa manera?… ¿qué clase de animador es ese. En los 30 años que yo llevo trabajando con Miss Universo, nunca había sucedido, y si me llega a suceder a mí, el escándalo que hago no te quiero contar”.

Por un lado llovieron las críticas e indignaciones por el error, pero, por el otro, se abultaron las redes con burlas, y mucha comicidad. Los “memes” aparecieron de inmediato. Unos citaban a Pablo Escobar anotando en una libreta: “Como se llama el que dio el resultado?”. Y en otra el rostro de la candidata colombiana coronada y diciendo: “Mami rapidito para la foto, que me van a quitar la corona”.  En Panamá el rostro de Harvey es exhibido como un muñeco de año viejo que será quemado para recibir el 2016.

Después de la indignación y la risa, la página inédita en los 63 años del concurso está siendo pasada. «Gracias, Señor. Todo tiene sentido ahora. El tiempo de Dios es perfecto”, escribió la filipina.  «El destino de cada persona en este planeta ya está escrito, y el mío es este», escribió la colombiana, quien no demandará.

De momento, el universo espera con ansias la nueva edición del concurso, el año que viene, porque Steve Harvey ha sido escogido, nuevamente, como su presentador. De seguro la sintonía será indiscutible. Con su error, Harvey se volvió el presentador “raiting” del espectáculo. 

 

 

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