Mensaje escrito por el maestro titiritero Carlos Aguirre Fulcado para celebrar en Venezuela el día internacional del títere y la marioneta. 21 de Marzo del año 2016:
Público. Respetable público. Niñas y niños. Damas y caballeros. Bienvenidos al maravilloso mundo de los títeres. Un mundo para reir, gritar, aplaudir, afirmar o negar. Pero también es un mundo en el cual el más pequeño ser del universo encontrará apoyo para resolver sus problemas, o para viajar a la luna cuando quiera buscar fortuna.
Decía el poeta y titiritero Federico, que el títere da el clima de su gracia y de su inocencia. García Lorca, el poeta en cuestión, usa el verbo dar como dádivas del títere. Buena la afirmación de este titiritero. Esa gracia e inocencia -dada por el títere, entregada cuando se desplaza de un lado a otro, observando a sus alrededores o al público que lo contempla-, produce rápidamente una empatía entre sus espectadores y él.
De allí, por esa identificación, encontramos la respuesta por la cual el títere es capaz de atraer, criticar, discernir, motivar, hacer imaginar, provocar situaciones creativas, y un montón de cosas más. El títere es arte, poesía, cuento, teatro, pintura, escultura, música, sociólogo, psicólogo, trabajador social, pedagogo, humorista. Es un elemento recreativo. Es metáfora. Es terapeuta. Es todo eso que señalo y más. Por eso es tan completo, por eso se le usa para tantas cosas; y, entre tantas cosas es un valioso elemento en los procesos pedagógicos alternativos.
Los títeres son personajes críticos, solidarios, justos, contestatarios, valerosos, incansables, luchadores, soñadores, participativos, sensibles, ambiciosos, virtuosos, artísticos y poéticos. Ellos reflejan como espejos relucientes las imágenes recibidas del mundo que rodea a los titiriteros y al público inmerso en sus espectáculos.
A los titiriteros los encontramos ubicados en el grupo de los facilitadores de hechos y sucesos reales o ficticios, cuyos roles de trabajadores artísticos y sociales contribuyen con el proceso biopsicosocial de su público y de sus comunidades. Los titiriteros somos las mechas que encienden las velas para aclarar las oscuridades cuando falta la electricidad. Somos portadores de buenas nuevas y acciones maravillosas que ayudan a sacar las palabras escondidas en las bocas silenciosas de los tímidos espectadores, a quienes queremos ver crecer grandes como el progreso y venciendo obstáculos.
Quizás tenga muchas cosas que decir de los títeres; he pasado 47 años (1969-2016) promoviéndolos, promocionándolos y difundiendo su lenguaje, construyendo mundos, provocando gritos y risas, encendiendo imaginerías en Imaginantes, desempañando diferentes roles inherentes a ellos. Con los títeres he obtenido innumerables experiencias, portadoras estas de muchos de mis saberes. Los saberes en cada persona surgen de los perfiles prospectivos que se hayan trazado ¿Qué debo o deseo saber? La respuesta a esta interrogante está dirigida a los contenidos temáticos.
¿Qué debo hacer? Esta preocupación nos permite concebir algunas habilidades y destrezas. El trabajo que he desempeñado con los muñecos me ha curtido de mañas e ingenio para reconocer, proceder y resolver situaciones. A través de mi oficio, profesión, pasión, escuela; es decir, los títeres, he perfilado prospectivamente la siguiente interrogante ¿Cómo debo ser? La respuesta me ha llevado a la categoría de las actitudes y valores, a la postura ideológica, moral, emotiva, idiosincrática, y otras más, surgidas durante mi proceso protagónico y participativo. ¿Qué se debe hacer entonces para cambiar de actitudes y se transite hacia novedosos elementos que enriquezcan aún más los discursos e historias titiritescas?
Creo que se hace indispensable que se traten desde una perspectiva tanto teórica como práctica, tal como se estructura el lenguaje de los títeres. El títere -al igual que el teatro, la danza, los dibujos animados, y el cine- está sujeto a una historia (lo que se cuenta) y a un discurso (cómo se cuenta).
En el ejercicio diario del quehacer titiritesco hay necesidad de una literatura experimental que defina poéticamente la función del lenguaje de los muñecos. Como suelen afirmar algunos: ¡Hay que desarrollar una literatura dramatúrgica para los títeres!
Los (as) titiriteros (as) debemos plantearnos perfiles prospectivos que nos permitan aclarar los siguientes conceptos: 1.- Los temas referidos a los cuentos de hadas. 2.- El realismo mágico en los relatos latinoamericanos. 3.- El compromiso social del artista. 4.- La educación en valores. 5.- El mito y su trascendencia. 6.- La literatura popular e indígena. 7.- Los sucesos periodísticos y el acto creativo en el espectáculo de títeres. 8.- La alienación a partir de la imposición de modelos. 9.- Lo feo, lo bueno, lo malo y lo bonito en los espectáculos para niños. 10.- Héroes individuales versus héroes colectivos. 11.- Realidades, ficciones y mentiras en los relatos infantiles. 12.- Lo ideológico y lo político de los espectáculos. 13.- Otros temas (hay muchos temas pertinentes a la literatura para títeres).
Los herederos de Monsieur Guignol, Míster Punch, Cristobita, la rana René, el Topo Gigio, el Caballero de la Mano de Fuego, Juancito y María, mi inseparable títere Leoncio; los Imaginantes de los Chímpetes y de los Chámpatas; todos y todas debemos tener: una clara conciencia de lo que hacemos, una visión exacta de nuestro oficio, un perfil profesional de nuestro rol de trabajo, una definición de nuestro arte escénico; sólo cuando esto suceda estaremos -por ejemplo- en las mallas curriculares y en las ofertas educativas de los institutos superiores para la enseñanza.
Titiriteros y titiriteras, concluyo con palabras de Javier Villafañe: “Hay que regar antes que llueva”…”Pobre del viejo pobre”…”Todo se puede perder menos la sed”… Licdo. MsC. Carlos Enrique Aguirre Fulcado.