Espectáculos

Reportaje/ Los 100 de Kirk Douglas y su fórmula de éxito

Ser feliz y amar con todo el coraje y pasión que imprimió a cada uno de sus personajes representa la fórmula que lega el  intérprete norteamericano. El  Oscar honorífico coronó su carrera artística. Desarrolló una personalidad polémica y justiciera, similar a su vida, que lo encuentra hoy celebrando un siglo de historia digna.

Alexis Blanco

El viejito más noble de Hollywood intentará apagar de una sola bocanada las cien velitas de su cumpleaños, usando la misma fortaleza y temperamento con el que desafió las normas rígidas promovidas por la férrea censura que imperó en la industria norteamericana del cine durante varias décadas, esgrimiendo una personalidad que él mismo nunca dudó en calificar como la del “perfecto hijodeputa”.

Kirk Douglas (Amsterdam, Nueva York, 1916) cumple un siglo de gloria eternal, merced a roles tan difíciles como polémicos, una gama de esplendor magnífico, donde hizo del liberador esclavo Espartaco hasta el transido pintor universal, Vincent Van Gogh, pasando por viajeros fantásticos como Ulises o el Capitán Nemo. Ora vaquero como Doc Hollyday, ora vikingo bueno, siempre un controvertido artífice cuyas tendencias izquierdistas prevalecieron, desafiantes, en tiempos en los que era un asunto de valientes.

Valiente militante ha sido el grande maestro Kirk, quien proviene de una familia judía de origen ruso y que llegó a Estados Unidos en procura de lo que el guapo muchacho conquistó con creces: Ese “Sueño Americano” que él mismo encarna, héroe de su propia épica, líder de un Hollywood que más tarde se rindió ante él y, después, ante su hijo Michael, continuador de su saga legendaria. Cien años es decir Hollywood vivo en el rostro harto intervenido del legendario protagonista de “Campeón”, la cinta de 1949 que le valió su primera nominación por parte de la Academia al Premio Oscar.

La guionista venezolana radicada en  Costa Rica, Sonia Nobre de Melo, estalla de entusiasmo cuando habla de “los hoyuelos y los ojos” del actorazo que fue bautizado como Issur Danielovitch Demsky, un nombre que, obviamente, cedió ante el poder de ilusión administrado por los industriales de Hollywood. Pasó a ser Kirk Douglas, ese seudónimo con el que la humanidad lo recordará por siempre y que, especialmente hoy, iluminará el cielo de las colinas californianas con su saga centenaria.

Cumplir cien años en Hollywood, felizmente casado y con los ojos inyectados del brillo de la fama y el éxito sin que esto altere sus estados de ánimo, habilitan una nueva fábula en la trayectoria del venerable maestro Kirk. “Pues entonces hay que perderse en ese “canto de sirenas” para poder hablar de un hombre que marcó un algo importante relacionado entre belleza, inteligencia y no sólo músculos. Kirk se ha caracterizado por ser un tipo inteligentísimo. ¿Recuerdan el canto de las sirenas?…”, promueve Nobre. Zuliana radicada en los EE.UU, Lía Colina, también admira al actor centenario: “Al escuchar su nombre recordamos su insuperable interpretación de ‘Espartacus’. El es el fiel ejemplo que para ser una leyenda del cine no hace falta ganarse una estatuilla Oscar, ni seguir los requisitos de la Academia para que te califiquen como primer actor. Aunque estuvo nominado solo ganó el premio mayor por ser una gloria viviente de Hollywood, un ejemplo para el mundo”. Ese mundo que responde a la celebración y enfoca sus pupilas hacia la mirada de la leyenda cuya lucidez sorprende y emociona, cuando se lee el trabajo especial que escribió sobre sí mismo para la revista Closer Weekly, donde revela que su segunda y actual esposa, Anne, de 97 años, había sido su inspiración para superar las adversidades de los años. “Tuve la suerte de encontrar mi alma gemela hace 63 años y creo que nuestro matrimonio maravilloso y nuestras charlas de la ‘hora dorada’  nocturna me han ayudado a sobrevivir a todo”, expresó. El suegro de Catherine Zeta-Jones Douglas, quien junto con su marido, Michael, ha organizado para hoy una fiestecita con 200 invitados, quienes irán a expresar su devoción para un entusiasta hombre que manifiesta su renuencia a hablar de la crisis que la causara un pequeño derrame cerebral que le impide hablar con soltura y que fue la causa de su definitivo retiro de los platós de filmaciones.

Su primer matrimonio con Diana Douglas le dejó a Michael y a Joel antes de su divorcio en 1951. Tres años después se casó con la belgaestadounidense Anne Buydens, quien alguna vez escribió de su consorte: “Vivir con mi esposo es como sentarse en un lindo jardín al lado de un volcán que puede hacer erupción en cualquier momento”. La pareja tuvo a Eric y Peter.

El amor, sí, con todo ese poder que, según expresa Kirk,  quien habla de sí mismo con la misma capacidad de sarcasmo y autoestima: “Siempre me piden consejos sobre cómo vivir una vida larga y saludable. No tengo ninguno, pero creo que tenemos un propósito aquí…Me salvé de un accidente de helicóptero y de un derrame para hacer más el bien en el mundo antes de irme”. Nadie duda de sus facultades humanas, hermosas.

 

De su oficio tiene abundantes anécdotas y términos de análisis. Kirk jamás quiso hacer secuelas de sus 80 pelis y apostó siempre por encontrar sus propios matices, aunque no trascenderá nunca como eso que se denomina “actor de método”. Con su talento innato, más ese desparpajo y arrogancia que le reportaba el hecho de ser “el catirito de la película”, no podría reconocerse a una pléyade de galanes que van desde los Clint Eastwood, pasando por los Newman y Redford, hasta recalar en su propio hijo, el también oscarizado Michael, o los Pitt y Di Caprio juntos y revueltos.

Kirk es, junto con Olivia de Havilland, sobreviviente de esa época dorada de la industria del entretenimiento denominada séptimo arte. Una edad dorada, sí. Los cineastas venezolanos, radicados en EE UU,  Patricia Venti y Alexis Cadenas, reconocen el talento de quien puede apreciarse como actor en los sitios de pelis que ahora abundan en internet. Ellos coinciden en reconocer ese implacable estilo de hacer las cosas de manera justa y correcta.  Su famoso hijo Michael colaboró con la revista Closer Weekly y escribió: “Cien años de edad es ciertamente un hito, pero los hechos son lo que papá ha conseguido en 100 años. Para mí, su resistencia y tenacidad son las cualidades que más destacan. Me enseñó a dar lo mejor en cualquier cosa que haga. Él es el paquete completo”.

Su fortuna pasará a financiar obras de caridad cuando él se vaya definitivamente de este mundo. La pareja reconstruyó 400 patios escolares en Los Ángeles y fue responsable de la construcción del “Harry’s Haven”, la unidad de Alzheimer bautizada con el nombre del papá de Kirk en el Hogar del Fondo del Cine y la Televisión en Woodland Hills, California. Por eso hoy, cuando despierte con cien años en su haber, Kirk Douglas volverá a protagonizar su propia épica, verbo y gracia, esta película de su vida donde los créditos rezuman el principal ingrediente con el que cocinó su éxito: el amor.

 

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Espectáculos