Los poemas de Nicanor Parra, fallecido este martes 23 de enero, son piezas que no quedarán en el olvido. Sus letras han ganado diversos premios que lo han posicionado como el autor de obras muy importantes. Algunos de sus libros más destacados son “Cancionero sin nombre”, “Manifiesto” y “Cachureos, ecopoemas, guatapiques, últimas prédicas”.
Por ello, en esta oportunidad te dejamos fragmentos de algunos poemas escritos por este chileno que marcó la literatura hispanoamericana, ganador de muchos reconocimientos, entre ellos, el premio Nacional de Literatura en 1969 y el premio Miguel de Cervantes en 2011.
A continuación algunos fragmentos de su poemas
Coplas del vino Nervioso, pero sin dueloa toda la concurrenciapor la mala voz suplicoperdón y condescendencia.Con mi cara de ataúdy mis mariposas viejasyo también me hago presenteen esta solemne fiesta.¿Hay algo, pregunto yomás noble que una botellade vino bien conversadoentre dos almas gemelas?…
El hombre imaginario El hombre imaginariovive en una mansión imaginariarodeada de árboles imaginariosa la orilla de un río imaginarioDe los muros que son imaginariospenden antiguos cuadros imaginariosirreparables grietas imaginariasque representan hechos imaginariosocurridos en mundos imaginariosen lugares y tiempos imaginarios…
Cartas a una desconocidaCuando pasen los años, cuando pasenlos años y el aire haya cavado un fosoentre tu alma y la mía; cuando pasen los añosy yo sólo sea un hombre que amó,un ser que se detuvo un instante frente a tus labios,un pobre hombre cansado de andar por los jardines,¿dónde estarás tú? ¡Dóndeestarás, oh hija de mis besos!
La poesía terminó conmigo Yo no digo que ponga fin a nadano me hago ilusiones al respectoyo quería seguir poetizandopero se terminó la inspiración.La poesía se ha portado bienyo me he portado horriblemente mal.Qué gano con deciryo me he portado bienla poesía se ha portado malcuando saben que yo soy el culpable.¡Está bien que me pase por imbécil!La poesía se ha portado bienyo me he portado horriblemente malla poesía terminó conmigo.
Es olvidoJuro que no recuerdo ni su nombre,mas moriré llamándola María,no por simple capricho de poeta:por su aspecto de plaza de provincia.¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,ella una joven pálida y sombría.Al volver una tarde del Liceosupe de la su muerte inmerecida,nueva que me causó tal desengañoque derramé una lágrima al oírla.