En un cementerio en las afueras de Caracas, al caer la tarde, Pixelate Films y Chatalystar dieron forma a una pieza que busca reivindicar el valor del trabajo creativo en Venezuela. La colaboración reunió danza, estética gótica y producción visual en un proyecto que el colectivo considera una nueva muestra de su crecimiento.
El estudio caraqueño, dirigido por Raven, trabajó con Chatalystar para una segunda campaña conjunta. La propuesta tuvo como centro a Mafer, conocida artísticamente como Metal Dolls, y a Angelina Sabino, también llamada Naima Layali, responsable de la coreografía.
Una segunda campaña entre danza y estética gótica
La producción llevó la acción a un cementerio y apostó por una coreografía humana de precisión, habilidad y visión artística. Según el texto, esta es la segunda campaña que Chatalystar lanza junto a Pixelate Films, tras un primer video de baile para una fiesta de música electrónica de baile.
El resultado, añade el colectivo, refleja una colaboración que no se limita a una entrega puntual, sino a una relación sostenida alrededor del talento venezolano y de una visión compartida sobre el arte visual.
Mafer defiende una economía que no castigue al creador
Mafer afirmó que la experiencia fue positiva y que hubo una conexión inmediata con el concepto, la estética y el color púrpura. También sostuvo que el proceso creativo se sintió natural por la coincidencia en la visión de ambas partes.
La creadora fue directa al hablar de las presiones económicas que enfrentan los artistas: mencionó comisiones altas, costos de conversión y la dificultad de mantener precios accesibles para los clientes. En ese contexto, describió a modelos de negocio como el de OnlyFans como esquemas que concentran el valor en la plataforma.
Chatalystar, en cambio, se presenta como una alternativa no custodial en la que los creadores conservan el 100% de sus ingresos publicados y solo los miembros pagan una comisión del 5%.
La IA como apoyo, no como reemplazo
La colaboración también abordó el uso de inteligencia artificial. Mafer dijo que la IA forma parte del futuro y que la clave está en aprender a integrarla en el proceso creativo sin desplazar la expresión humana.
En esa línea, la plataforma ofrece funciones de roleplay de IA que, según el texto, son opcionales y transparentes para los creadores. La descripción de esas funciones de IA insiste en que el control sigue en manos del creador y que la tecnología complementa el trabajo artístico en lugar de sustituirlo.
Para el colectivo, la experiencia en Caracas dejó una idea central: en una economía difícil, el arte también depende de comunidades, plataformas y modelos que permitan crear sin renunciar al trabajo propio.
