Espectáculos

PERFIL: El Cóndor Martín Elías

 Martín Elías abrazó a todos los que lo acompañaban,  hizo la señal de la cruz con sus manos, bajó la cabeza y encomendó su show. Enseguida saltó a la tarima al escuchar rugir el acordeón de su amigo inseparable de cada presentación; el acordeonero Rolando Ochoa. Con cientos de fanáticos  trasnochados esperándolo, el hijo de Diomedes Díaz comenzó a cantar entregándose a su público por completo, como la primera vez que lo hizo en una presentación como solista a sus 16 años. Sus “martinistas” disfrutaron el recital  de principio a fin, y Martín Elías  agradeció ese gesto dejando su alma en el escenario; tenía el carisma de su padre y mentor.  Vestido con un pantalón blanco y una camisa negra estampada recorrió la tarima de punta a punta, estrechaba las manos a sus seguidores y antes de terminar su concierto recibió un ramo de rosas de una admiradora. Así transcurrió, el pasado viernes, la presentación privada que el  vallenatero, de 26 años, ofreció en el municipio costero de Coveñas, en el distrito de Sucre, el mismo día de su muerte.  “Martín llegó a donde estaba, tan grande en su corta carrera, por lo que él era. Donde llegaba le transmitía a la gente ese cariño, esa humildad, esa sencillez  que lo caracterizaba, siempre pendiente de lo que la gente necesitaba”,  lo describe su tío, el compositor y también cantante Elber Díaz.   

 

 Su voz se apagó prematuramente en un aparatoso accidente de tránsito. El vallenatero se bajó del escenario con el sol saliendo. Eran las 6:00 de la mañana del Viernes Santo, cuando se despidió con amor de su público, luego de entonar su bailable “Terremoto”.   Cansado por una larga y apretada gira de presentaciones,  Martín Elías se subió a su  camioneta Toyota Land Cruiser, blanca, junto a dos integrantes de su banda. Él iba en el asiento trasero, como de costumbre. Su chofer   tenía dos semanas de contratado.   El conductor perdió el control del vehículo al intentar esquivar  a un motorizado que le “robó la derecha”. Desafortunadamente el exceso de velocidad y el mal estado de la vía  del corregimiento Aguas Negras – San Onofre  detonaron la tragedia ocurrida una hora después que partieron de Coveñas.   “Vi cuando el carro iba a  toda velocidad y de repente frena muy duro y queda parado en un caucho, pegó un vuelo y parte una ramas, cae otra vez y dio vueltas y un muchacho se salió del auto”, cuenta impactado Jainer Silgado Ruz, un  adolescente que observó todo el siniestro. El muchacho que vio salir de  la camioneta era Martín Elías. Jainer comenzó a llorar al percatarse que la persona que estaba más grave sobre el asfalto era su ídolo.   “Él se pudo levantar y caminó hasta otro carro donde lo llevaron a un centro asistencial”,   narró. Pese a todos los esfuerzos médicos, el cantante  murió  al mediodía del viernes, debido a la gravedad de sus heridas. Presentaba traumatismo encéfalo craneano grave, fractura de pierna y costillas rotas;  una de ellas le perforó un pulmón provocándole una hemorragia interna que fue imposible de detener. El chofer  declaró que iba a exceso de velocidad, porque a Martín Elías le gustaba que corrieran. “Él me exigía que condujera rápido”, dijo. Negó, sin embargo, que manejara a 220 km/h, como declarara Joaco Guillén, mánager de  Poncho Zuleta y amigo de Diomedes Díaz. 

   

Esa fue la corta vida del cantante, la de una carrera, apresurada y sin pausa. Vivió una juventud en la que voló como un cóndor alto, muy alto, pero que se fue, como el “cóndor herido” que cantaba su padre.  La mayor herencia que le dejó Diomedes Díaz fue la música, un legado que llevaba sobre la espalda Martín Elías y que lo llenó de fama desde sus comienzos, a diferencia de otros artistas que deben comenzar su carrera de cero. A los tres años fue bautizado ante el mundo como “El Gran Martín Elías”. Diomedes, al lanzar su canción “Mi primera cana” — uno de sus mayores éxitos—  decretaba lo que el menor de sus hijos  sería: un grande.  En la última estrofa  así  lo dejó ver.  La madre de Martín Elías, Patricia Acosta, narró en una ocasión: “Diomedes siempre quiso tener una hija conmigo, pero Dios lo premió con cuatro hermosos hijos que han sido la mejor bendición de mi vida. La verdad es que nadie puede llevarle la contraria a los designios de Dios”. Como anécdota, el locutor Javier Pérez Parodi cuenta que Diomedes narraba:  “Yo esperaba una hija que se iba a llamar Olga Patricia, pero nació varón y casi que lo bautizo como Olgo pero recordé honrar la memoria de mi tío Martín y lo llamé así, Martín Elías”. La primera vez que cantó ante una multitud fue a los seis años. La misma edad en la que un niño cursa primer grado de educación básica, pero Martín ya entonaba el vallenato. En esa oportunidad, Diomedes lo subió al escenario en medio de uno de los grandes conciertos que ofrecía en Valledupar. Martín, sin pena ni miedo, tomó el micrófono y cantó ante la mirada del “Cacique” y su hermano Rafael Santos.

A los 26 años ya había lanzado 10 álbumes, tenía dos hijos — el mayor de diez años “Martincito”—  y se había casado dos veces, la primera a los 17, la misma edad en la que  lanzó su primer disco: Una Nueva Historia El productor zuliano Basilio Orta Paz fue su mánager durante cuatro años, trabajó con él desde sus inicios.  Recuerda que  fue en Venezuela donde impulsó su carrera musical y luego la afianzó en Colombia. “La primera vez que se presentó en Maracaibo fue  junto a Silvestre Dangond y Felipe Peláez  en el 2009,  como talento en promoción en un evento de vallenato en el Sambil”, dice.       Martín Elías alcanzó la madurez musical y el reconocimiento internacional con la muerte de  Diomedes Díaz. Fue declarado como su sucesor.  A  pesar que el hijo mayor del “Cacique de la Junta”, Rafael Santos tenía más tiempo cantando, fue Martín en quien recayó la fama de su padre. Desde el 2013, el artista cambió.    “Los seguidores del vallenato veían el reflejo de Diomedes en Martín. Eran idénticos en tarima,  derrochaba carisma, cantaba y bailaba como él, era impresionante su similitud”, dice una fanática zuliana. “El Gran Martín Elías”  se hizo  meses antes de la muerte de su padre,  una cirugía bariátrica para bajar de peso. Llegó a pesar hasta 120 kilos. Siguiendo los pasos de   Silvestre Dangond, adoptó una imagen más juvenil y atlética. De la ‘manga gástrica’ de Martín da cuenta el cirujano zuliano  Henry García.     “Cautivó los corazones de muchas seguidoras. Era como un ‘Don Juan’ de la música vallenata”,  comenta la  fanática. El cantante Oscar Díaz destaca de Martín Elías  su sencillez, humildad y simpatía.  “Tenía mucho talento una fortaleza espiritual única y era amigable.  Amigo del que vendía cepillados,  del que vendía agua,  refrescos, del orador, del que era político, amigo de todos, sincero, noble y amoroso. Un gran ser humano”,  expresa el artista desde Colombia a PANORAMA.

 

Veía en  Silvestre Dangond un ejemplo a seguir. “Silvestre le decía de cariño ‘Tin Tin’, eran grandes amigos, jamás hubo una rivalidad entre ambos”, aclara Basilio Orta Paz.     Martín Elías compartía el amor a la música con su otra pasión que era el fútbol,  gusto que dejó a un lado, en el sentido profesional, por dedicarse de lleno a cantar vallenato. “Era hincha del Júnior de Barranquilla, de la selección nacional  de Colombia a morir y del Real Madrid”, detalla Oscar Díaz.  La carrera de Martín Elías  no llegó a  la meta. Quedaron   planes de expansión internacional, contratos pagados,  su  presentación en el Festival Vallenato.  Dejó a su familia, amigos y miles de fanáticos y sobre todo  quedaron a la deriva  38 personas que trabajaban para él.      Al igual que Diomedes Díaz,    murió sin poder antes haber cantando en vivo y lanzado el que sería su más reciente disco “Sin Límites”;  ya estaba listo, se esperaba que saliera a la calle en julio, solo faltaba decidir la carátula.     “Gracias a Dios él alcanzó a cantar todo su CD, lo hizo como nunca, lo grabó con mucho amor, lo vi metido de lleno con la producción del disco, en las pistas cuando estaban doblando los músicos, mejor dicho él se divirtió mucho. Las grabaciones duraron 20 días”,   revela el acordeonero Rolando Ochoa  en entrevista con un diario colombiano.  El cantante voló como el cóndor,  alto, rápido.    Ahora es la oportunidad de Rafael Santos de seguir el legado de su padre y también el de su hermano menor, “El Gran Martín Elías”.    

 

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