Las manos laboriosas de Irma Parra evolucionan del primitivo tallado a las caricias del modelado. De su esencia femenina creadora brotan formas orgánicas corporales, sinuosas, rítmicas, lúdicas y voluptuosas que desde el domingo se exhiben en la galería Art Nouveau de Maracaibo.
Ya en el 2008, en la exposición Para los pájaros la quema, del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez , la destacada escultora había mostrado cuánto la impregnan los recuerdos de su infancia y de su tierra: “Aquella muestra fue un homenaje a un hermano que murió por un recuerdo de una imagen que viví con él del vuelo de los pájaros por una quema. Aquel era un planteamiento totalmente diferente, era talla, pero yo voy trabajando y siempre sueño como más allá de lo que puede hacer con las manos, siempre la mente se va más lejos. Era una exposición muy telúrica”
Y ciertamente fue más lejos. En la nueva individual El reposo de la forma en movimiento, la décima de sus 34 años de carrera. Allí la mayoría de las 17 obras son el resultado del modelado.
“Todo nace con la idea plasmada en el papel . Luego voy al modelado en arcilla. De ello hago moldes de latex, de allí un contramolde de yeso, de eso paso al vaciado en un material mixto que es un polvo de mármol, masillas plásticas, resina y puede haber hasta cemento para conseguir resistencia. Después se pasa a lijar y pintar”, compartió.