La Odisea, de Christopher Nolan, llegó a los cines venezolanos el 17 de julio con una versión más contemporánea del viaje de Odiseo hacia Ítaca, apoyada en un elenco estelar y en una fuerte respuesta comercial.

Una lectura moderna del héroe griego

La adaptación pone el acento en la culpa que arrastra Odiseo por sus acciones durante la Guerra de Troya, un enfoque que lo aleja de la figura homérica centrada en el ingenio, la astucia y el orgullo por sus hazañas.

En esa línea, Atenea, interpretada por Zendaya, acompaña al protagonista y le recuerda una ofensa cometida contra los dioses durante el saqueo de la ciudad amurallada. También se conserva a Circe, encarnada por Samantha Morton, aunque con una escena marcada por el horror corporal en lugar del componente erótico del poema.

Crítica, taquilla y un reparto que suma peso

La película también ha sido bien recibida por la crítica gracias a varias actuaciones del elenco. Samantha Morton destaca como Circe, Anne Hathaway como Penélope y Robert Pattinson como Antínoo, uno de los principales pretendientes de la reina de Ítaca.

Ese desempeño, junto con la interpretación de Matt Damon, ha servido para acercar el mito de Homero a un público contemporáneo. El filme además se convirtió en la primera película grabada completamente con cámaras IMAX, una tecnología que permite capturar con mayor detalle la imagen y el sonido.

Entre sus cifras, la producción acumuló 696 millones de dólares antes de completar su segundo fin de semana de estreno, mientras que en las plataformas especializadas Rotten Tomatoes y Metacritic logró 94 % y 88 sobre 100, respectivamente.

Mitología, historia y la polémica por Dajla

Nolan también conserva figuras y criaturas de la tradición griega, como Atenea, Circe, Calipso, Polifemo, Escila y Caribdis. Además, alude a Poseidón y Zeus a través del mar tempestuoso y los rayos, mientras que Hermes desaparece por completo de la narrativa.

La película incorpora otras referencias clásicas, entre ellas La Eneida, de Virgilio, y episodios vinculados con Ifigenia y el templo de Atenea en Troya. En ese marco, la Enciclopedia Británica recuerda que los llamados Pueblos del mar eran grupos de navegantes que llegaron al este de Anatolia, Siria, Palestina, Chipre y Egipto durante el siglo XIII a. C.

La cinta, sin embargo, también enfrentó cuestionamientos por filmar parte de sus escenas en Dajla, una ciudad del Sáhara Occidental cuya soberanía es disputada por Marruecos y el pueblo saharaui. En declaraciones recogidas por The Hollywood Reporter, María Carrión sostuvo que ese rodaje contribuye a normalizar la represión sobre la población que vive allí.

Incluso Javier Bardem llamó a Nolan a informarse sobre los abusos contra el pueblo saharaui. Pese a las críticas, la película mantiene su impulso comercial y vuelve a situar el mito de Odiseo frente a una nueva generación.