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Netflix revive el experimento de Stanford y desata polémica

La serie recrea un estudio de 1971 sobre poder y encierro. Críticos cuestionan su valor científico y su ética.

Autor · Espectáculos y Cultura

Jesús N.P.

Cronista de cultura y entretenimiento de Panorama, Jesús N.P. sigue de cerca la escena artística zuliana.

126 artículos publicados

Exterior view of Netflix headquarters in Los Angeles under a clear sky.
Crédito: Abhishek Navlakha / Pexels

Más de 50 años después de uno de los estudios más discutidos de la psicología, Netflix llevó a formato de telerrealidad el experimento de la prisión de Stanford, un proyecto que vuelve a abrir el debate sobre los límites entre ciencia y espectáculo.

Una recreación con 30 voluntarios

La producción, titulada El experimento de la cárcel de Stanford: un nuevo enfoque, pone a 30 voluntarios en los papeles de guardias y presos dentro de un ala en desuso de una cárcel real. La propuesta se presenta como una versión moderna del estudio que Philip Zimbardo realizó en 1971, cuando era profesor de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

Zimbardo reclutó a 24 jóvenes y los asignó al azar como presos o guardias en una prisión simulada montada en el sótano del Departamento de Psicología. El ensayo debía durar dos semanas, pero se detuvo a los seis días después de denuncias de abuso y de una grave angustia emocional entre varios participantes.

El caso quedó como referencia en libros de texto y produjo películas y documentales, aunque después recibió críticas por supuestas fallas metodológicas y éticas. Entre ellas, el hecho de que los participantes no habrían sido informados por completo sobre los riesgos y la doble función de Zimbardo como investigador y superintendente de la prisión.

Scott Plous, exalumno de Zimbardo y hoy profesor de Psicología en la Universidad de Wesleyan, sostiene que el estudio tenía “dos deficiencias clave” en materia ética. Aun así, otros académicos discuten la interpretación de sus resultados. La Universidad de Stanford admite que ese experimento no cumpliría hoy los estándares modernos de investigación.

La serie de Netflix también queda comparada con el Estudio sobre las Prisiones de la BBC, realizado en 2002 por Alex Haslam y Stephen Reicher. Ese trabajo llegó a conclusiones distintas: la identidad grupal, el liderazgo y la acción colectiva influían en la conducta, y la tiranía no aparecía como una consecuencia automática del poder.

Para Plous y otros críticos, la nueva producción tiene más de entretenimiento que de ciencia: los participantes pueden irse en cualquier momento si dicen la palabra clave “piña”, una diferencia decisiva frente al experimento original, donde se les hizo creer que no podían abandonar el estudio.

Contenido redactado con asistencia de un LLM.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata esta nota?

Más de 50 años después de uno de los estudios más discutidos de la psicología, Netflix llevó a formato de telerrealidad el experimento de la prisión de Stanford, un proyecto que vuelve a abrir el debate sobre los límites entre ciencia y espectáculo.

¿Qué se sabe sobre «Una recreación con 30 voluntarios»?

La producción, titulada El experimento de la cárcel de Stanford: un nuevo enfoque, pone a 30 voluntarios en los papeles de guardias y presos dentro de un ala en desuso de una cárcel real. La propuesta se presenta como una versión moderna del estudio que Philip Zimbardo realizó en 1971, cuando era profesor de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

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