Foto: Archivo
A Mayré Martínez no se le quita la costumbre de dar entrevistas mientras maneja o hace cualquier actividad en su casa.
Por eso siempre está agitada, respondiendo a otras personas mientras está en la línea teléfonica, o bien, riéndose de sus tropiezos por la sala mientras busca comodidad.
Así es ella y así la conoce el público que la vio consagrarse hace nueve años como la primera Latin American Idol.
Ese mismo públio celebra su reaparición en la música con un disco que desnuda su voz y su alma.
Se trata de My Black & Blanco, un EP acústico que incluye siete temas y en el que la artista se despechó al punto de llorar como nunca e inspirarse para escribir los temas más emotivos de su carrera.
Aquí solo hay dos elementos: un piano y su potente voz. Realmente no hace falta más. La producción, con canciones en inglés y en español está a la venta en las tiendas digitales y promete despertar y alborotar emociones. — Toda ausencia trae consecuencias. ¿Cuáles son las suyas?
—Tengo la dicha de contar con un público fiel que me sigue a donde vaya y jamás sería capaz de echarme al olvido. Fueron dos años desconectada de todo, estudiando, componiendo. Necesitaba descanso porque en los últimos años terminé siendo mi propio mánager, estaba repleta de actividades y ya ni sabía dónde estaban los cubiertos de mi casa.
— ¿Y valió la pena hacer esa pausa?
—Definitivamente sí, aprendí demasiadas cosas, disfruté hasta el hecho de no hacer nada. Fue muy lindo hacer música cuando se me antojaba, levantarme, ir hasta el piano y no depender de nadie.
— Muchos de sus colegas afirman que cuando se retiran para componer es porque necesitan drenar un despecho. ¿Fue su caso?
—(Risas). Creo que mis colegas tienen mucha razón. Yo lloré, lloré, y lloré muchísimo porque estaba en una relación que no funcionó ( después de John Paul Ospina) y dentro de mí sentía que era la definitiva, la que tanto había esperado. Este disco fue mi pañuelo de lágrimas con el que cerré ciclos de amor, y también la banda sonora de mis deseos de encontrar a la pareja de mis sueños. Cantar y escuchar mis canciones todos los días, me hacía sentir en un estado de romance tal; que supongo que así fue como atraje a mi futuro esposo, quien literalmente tocó a mi puerta
—Este nuevo material es bastante diferente a su anterior disco, ¿qué la llevó a cambiar el estilo?
—Necesitaba mucho sentarme en mi piano, quien ha sido mi cómplice desde que tengo cuatro años. Aunque no soy pianista, ese fue mi primer instrumento y logramos una conexión bien especial. Fíjate que cuando cantó mientras toco piano soy completamente distinta y eso es lo bueno de la música, que te permite diversificar. Si te conmfieso que me hace falta el rtimo caribeño, de hecho, ese será mi próximo proyecto, pero preferí adelantar este por muchos motivos que rodean mi vida actualmente.
— ¿A dónde aspira llegar con este EP?
—Quiero llegar al mercado americano, por eso me vine a Los Ángeles, para dar ese salto. Quise grabar en inglés para deseprtar ese público, y en español para darle un regalo a mis fanáticos.
— ¿Fue duro el camino para grabar My Black & Blanco?
—Muy duro, pero tú me conoces y sabes que soy muy intensa, yo no me canso. Estoy clara en que he cometido errores, pero te aseguro que trato de no repetirlos. La vida es cuestión de caer y levantarse.
— Hasta en el amor se ha equivocado varias veces…
—Sí claro, como todo el mundo. Lo importante es intentarlo nuevamente y aprender. Ahorita estoy feliz porque me casaré en la playa el 5 de diciembre. Conocí un hombre magnífico con el que no tenía más opción que casarme porque lo amo y me ama. Es un psicológo norteamericano que me conquistó, me trata como una reina y me da mi lugar.