La llegada de Juana Sujo a Venezuela el 28 de abril de 1949 marcó un antes y un después en la cultura del país. La actriz argentina llegó al país contratada por Luis Guillermo Villegas Blanco para protagonizar la primera producción de Bolívar Films, la película titulada El demonio es un ángel.
Legado en la formación de nuevos talentos

Tras identificar la falta de amplitud en el repertorio y la ausencia de escuelas para la formación de nuevos actores, Sujo decidió profesionalizar la escena criolla. Para ello, fundó el Estudio Dramático Juana Sujo en el Museo de Bellas Artes y, dos años después, puso en marcha la Escuela Nacional de Arte Escénico.
Egresados destacados

Entre los alumnos formados por la maestra se encuentran Esteban Herrera, Orángel Delfín, América Alonso, Ivonne Attas y José Luis Silva.
Su labor pedagógica, fundamentada en sus conocimientos adquiridos en Berlín, permitió que la actividad teatral se expandiera por la ciudad. A través de la Sociedad Venezolana de Teatro y el Teatro Independiente Los Caobos, Sujo impulsó la puesta en escena de clásicos universales y obras de autores locales como Román Chalbaud y Arturo Uslar Pietri.

Trayectoria cinematográfica y despedida
Además de su labor docente, Sujo destacó en el cine nacional. En 1950, encabezó el elenco de la película La balandra Isabel llegó esta tarde, obra inspirada en el texto de Guillermo Meneses que obtuvo el premio a mejor fotografía en el Festival de Cannes.
Su carrera concluyó con la obra El quinto infierno de Isaac Chocrón. Tras enfrentar un cuadro avanzado de cáncer, la actriz falleció en Caracas el 12 de julio de 1961, dejando un legado que modernizó las tablas venezolanas.
