El director italiano Bernardo Bertolucci, cuya película de 1972 “El último tango en París” conmocionó al público con una célebre escena de sexo que lo persiguió en sus últimos años, falleció este lunes 26 de noviembre a los 77 años.
Bertolucci murió en su casa en Roma después de una larga enfermedad, dijo su agente. Llevaba años mal de salud y estaba confinado a una silla de ruedas desde principios de la década de 2000 tras una operación de espalda.
“El último tango”, protagonizada por Marlon Brando, fue prohibida en varios países, entre ellos Italia, donde no se estrenó hasta principios de 1987.
Proporcionó a Bertolucci una nominación al Oscar y relanzó su reputación internacional, pero su posterior película “1900”, una epopeya histórica de cinco horas protagonizada por Robert De Niro, Gerard Depardieu, Donald Sutherland y Burt Lancaster, marcó el inicio de un largo período de fracasos comerciales.
Se recuperó en 1987 con “El último emperador”, una cinta bellamente filmada por su habitual director de fotografía Vittorio Storaro que se llevó los nueve Oscar a los que estaba nominada, reafirmando la posición de Bertolucci como cineasta con una visión diferente.
Nacido en Parma, en el centro de Italia, Bertolucci era hijo del poeta y crítico de cine Attilio Bertolucci.
Empezó a escribir poesía cuando era niño y publicó su obra en revistas, ganando un premio nacional de poesía como estudiante en Roma.
A los 15 años, tomó prestada una cámara para hacer sus primeras películas, cortos mudos de 16 mm, y en 1961 dejó la universidad para convertirse en asistente del director de un joven Pier Paolo Pasolini en “Accattone”.
Los primeros trabajos de Bertolucci distaron desde luego mucho de ser sensacionalistas, aunque destacaron por sus apasionadas descripciones de los efectos de los males sociales, reflejando las fuertes opiniones izquierdistas del director.
Su primer largo, un thriller titulado “La cosecha estéril” (1962), que realizó a la edad de 22 años sobre el asesinato de una prostituta, fue un fracaso comercial.
El punto de inflexión en su carrera llegó en 1970 cuando hizo dos destacadas películas, “La estrategia de la araña” y la intrincada y ambivalente adaptación de la novela de Alberto Moravia “El conformista”.
“El último tango” creó polémica por su sexo explícito, sobre todo una escena anal de violación, y fue condenada por la justicia italiana por “obscena, indecente y atender a los instintos más bajos de la libido”.
Un período posterior de fracasos pesó sobre el director, que miró hacia el este con “El último emperador”, que describía la vida de Pu Yi, el último gobernante imperial de China.
Bertolucci siguió haciendo películas hasta 2012, pero nunca volvió a alcanzar niveles tan importantes y comerciales. Fue galardonado con premios a toda su carrera en los festivales de cine de Cannes y Venecia.