«Ustedes, en congreso, se juramentan para proseguir la batalla de ideas, la batalla cultural (…) Tierra y hombres libres. Cultura y hombres libres. Patria y hombres libres”, exclama Simón Bolívar después de que suena la melodía del épico Gl
«Ustedes, en congreso, se juramentan para proseguir la batalla de ideas, la batalla cultural (…) Tierra y hombres libres. Cultura y hombres libres. Patria y hombres libres”, exclama Simón Bolívar después de que suena la melodía del épico Gloria al Bravo Pueblo.
En miras a formular la Constitución, partiendo de los preceptos libertarios, un “Congreso de Angostura” criollo, adaptado a la realidad venezolana, se instala casi dos siglos después.
La escenografía no cupo en la maleta, pero el talento sí que no faltó… Más bien, se desbordó. De esta manera, en la propia Casa de Andrés Bello, en Caracas, hicieron la puesta en escena ocho estudiantes del Liceo Nacional Octavio Hernández, durante el primer Festival Nacional de Teatro César Rengifo, celebrado del 14 al 16 de julio.
En los terrenos del arte, un centro educativo de cada estado se encargó de revivir los hitos de la historia que nos define como nación. La representación zuliana contó con la dirección del profesor Leonardo Isea, miembro de la Coordinación Regional de Cultura. Con una pieza teatral inédita, demostró cómo cala en la memoria la cátedra a la que tantos le huyen.
“Se trata de una obra ligera que no representa todo el texto del discurso (de Bolívar). La versionamos e incluimos otros personajes que no estuvieron en la asamblea, pero que se relacionan con la independencia. El trabajo escénico resalta la importancia de cada uno, mediante diálogos cortos”, explica Isea, encargado del Movimiento César Rengifo en la región.
Con unas décadas menos y con un corte de cabello moderno, en lugar de las patillas alargadas, el Libertador fue asumido por Philips Salcedo, de 14 años, actor desde preescolar y deslumbrado por las cualidades “idealistas y visionarias” del Padre de la Patria. “Fue hacia el futuro. Para mí, todavía sigue vivo, por eso quiero seguir haciendo teatro sobre él”, afirma, sin libreto, el joven.
Kevin Medina se vistió de Antonio José de Sucre, Ántony Peña de Rafael Urdaneta y Juan Azuaje de El Negro Primero. Mientras que Karoline Held personificó a Luisa Cáceres de Arismendi, Kímberly Cogollo a La Negra Hipólita y Mélani Learmonth tuvo un doble papel con la niña patriota y Juana La Avanzadora. La narración se escuchó en la voz de Adalbelkis Guerrero. Por su parte, Ezequiel Zamora fue encarnado por José Vielma, enlace intercircuital del programa Manos a la Siembra, del Municipio Escolar 2.
El juego de luces, el acompañamiento musical con una banda en vivo, los cantos y el vestuario de antaño se conjugaron para que esta producción de 30 minutos resaltara entre las más halagadas del encuentro intercolegial que dejó el mejor sabor cultural.
Tres semanas de ensayo intensivo bastaron para preparar este producto que, próximamente, se presentará en el Camlb, el Teatro Baralt, el Museo Rafael Urdaneta, la Casa de la Capitulación, la biblioteca María Calcaño y la Alcaldía de Maracaibo.
El grupo de actuación continuará su formación en las tablas dentro del plantel y queda con la misión de “visibilizar aquello que se perdió en el pasado y seguir descubriendo las raíces venezolanas”. Los aplausos retumban en la sala. Cierran con broche de oro este congreso zuliano. Se eleva la bandera del saber y del poder. Brilla el tricolor nacional.