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Entrevista// Asián: “La universidad es un negocio”

La voz  del artista hispano-maracaibero Fernando Asián del Barco deviene en una instancia pertinente para enfocar aspectos vinculados con la creatividad, la educación, la acción cultural y el fomento de las bellas artes.  “Una parte de la juventud yace sumida en la ignorancia, el conformismo y el consumismo, los borregos que mostraba Charlie Chaplin en Tiempos Modernos”.

Alexis Blanco

Fernando Asián del Barco (Madrid, 1951) traza su propio boceto, con la misma intención con la que dibuja una princesa wayúu, o retrata alguna dama maracaibera, o maquetea una de sus esculturas o, simple y sencillo, en tanto configura uno de sus poemas brevísimos, uno de estos haikus con los que ha venido acostumbrando a los ciudadanos de la comarca Facebook, en la se ha concitado la conversación, plena de su temperamento. Como si de un autorretrato en forma de comics se tratara, el artista, venezolano por adopción, responde con trazo fino. Fue guionista del dibujante de comics Chiqui de la Fuente y llegó a Maracaibo en la década de los años 70, donde se casó con Luzmila Niño, con quien procreó a Triana y León. Militante a ultranza del proceso revolucionario, Asián colabora en diversos medios como creativo gráfico y perfila su acción con su constante recurrencia en las redes sociales. 

—¿Cuál ha sido el destino de aquellas publicaciones didácticas que usted hacía, junto con su esposa?

—Se publicaron en su momento y no han vuelto a reeditarse, la historia está presente en los discursos pero no en la educación a pesar de la insistencia de Chávez y otras excepciones.

—¿Qué podría hacerse para reivindicar el espíritu didáctico y artístico de tales ediciones… Podría mencionar algunas y la historia de dicha experiencia?

—Venezuela no tiene una gran actividad editorial, esto es crónico, el Estado promueve ésta producción, generalmente impulsada por el amiguismo y la politiquería. Siempre es la insistencia, o la economía, del autor, lo que logra que los títulos vean la luz. En el pasado tenía más ánimo para esta lucha y llegamos a editar varios títulos sobre nuestros próceres y momentos históricos. Destacaría la Fundación de Maracaibo y varias biografías. Aún podría resultar útil.

—¿Cuánta importancia reviste el hecho de reivindicar o rescatar esa intención propedéutica?, ¿cómo hacerlo?

—Los más jóvenes necesitan instrumentos que los acerquen a las ciencias y las artes, hay que producir estos instrumentos y formar a los educadores. Las nuevas tecnologías son una esperanza cierta.

—Hablando de esto último, ¿y el festival de arte digital que usted organiza?

—Lo organicé por diez ediciones desde 1999. Las revoluciones de Cuba y la de Venezuela nos apoyaron. La desaparición física de Chávez, o a partir de ese momento, lograr ese apoyo se hizo muy difícil por muchas circunstancias, y el cansancio de las trabas burocráticas me hizo desistir de este empeño.

—¿Puede resumir en qué consistía ese proyecto y cuáles son los principales hitos conquistados en esa década?

—En un principio se trató de mostrar las ventajas que las nuevas tecnologías y medios ofrecían a las áreas del arte y la enseñanza. Se promovieron las actividades como la web y el videoarte en Venezuela y el mundo, pudimos traer importantes cultores a nivel mundial. Donamos colecciones de arte digital que hoy se exhiben en La Habana y en la web. Realizamos cursos en escuelas de varios estados (Escuela Digital) llevando el conocimiento digital a miles de niños, difundimos el uso del software libre, contribuyendo a que el Estado lo declarase obligatorio e impartimos cursos en universidades y centros educativos. Trajimos artistas  importantes.

—¿Cómo evalúa el proceso cumplido por su fundación, Carpe Diem?, ¿Podría exponer detalles de sus preceptos?

—Carpe Diem fue una experiencia cultural, que basándose en las nuevas tecnologías, abordó las artes y las ciencias enfocadas a una nueva sociedad. La Fundación se llamó Carpe Diem (aprovecha el día). Arte, ciencia y sociedad y respondía al momento histórico que la figura e ideología de Hugo Rafael Chávez Frías sembraron en el mundo.

—¿Cómo enfoca la política cultural oficial… Está cumpliendo objetivos programáticos clave?, ¿a qué intereses está respondiendo su ejecución?

—Hay aciertos innegables. Pero es necesaria una verdadera descentralización y mayores programas, y más inclusivos, para la formación y promoción del cultor. Se ha dicho mucho pero no se asimila que la revolución ha de ser cultural. Política y cultura solo se encuentran en la tarima, y sin excluirla, otros espacios deben ser abordados, sobre todo la escuela.

—Se habla de excesiva influencia de algunos “jerarcas” que son quienes pautan las directrices de acuerdo a sus intereses… ¿Usted qué piensa al respecto?

—Siempre ocurre, lo malo es que estos jerarcas suelen saber de todo, o sea el camino más corto a no saber de nada, la cultura debe gerenciarse por los cultores. Es la vía más expedita para hacerlo.

—¿Cómo evalúa la incidencia o la presencia de los artistas plásticos en el contexto político actual de Venezuela? —Nula.

—¿No es eso algo muy grave?, ¿ausencia de los artistas e intelectuales, en general? Exponga su punto de vista, por favor…

—Ya dije que aquí revolución no es cultural, la realidad lo demuestra. También es cierto que el arte, gran factor subversivo, siempre encuentra su camino, hay grandes ejemplos, Armando Reverón, Alí Primera, César Rengifo, hablando de Venezuela. He creído más en la contracultura, que en el producto oficial. Es una discusión pendiente.

—¿Cómo entendemos esa idea de la contracultura?

—Siempre ha existido, pero el mejor ejemplo para mi son la generación beat y el movimiento hippie por lo recientes, y por como han influido y revolucionado las artes en general.

—Usted vivió esa efervescencia de finales de los años 60… ¿cuánta de esa energía cósmica podría usarse ahora para salvarnos en todos los sentidos? —Hay que usarla toda y se hace. La tecnología actual es producto de aquella generación y el trampolín de la que vendrá, o eso es lo que deseo.   —¿Están las nuevas generaciones de artistas en sintonía con el vaivén de los tiempos que transcurren, donde prevalecen términos como intolerancia, fanatismo religioso, violencia racial, hambrunas, instigaciones bélicas, etc? —Sí, una gran parte muestra su rebeldía y hace aportes críticos, en está sociedad injusta y dividida; otra parte yace sumida en la ignorancia, el conformismo y el consumismo, los borregos que ya mostraba Charlie Chaplin en su película Tiempos modernos.

—Usted es cofundador de la Facultad Experimental de Arte de la Universidad del Zulia, Feda… ¿cuál es su apreciación acerca de dicha institución?

—La universidad es un negocio bachaquero para vender títulos, cuando me di cuenta de lo lejos que era de su deber ser, renuncié.

—Una situación que persiste, si atendemos al discurso de la mejor alumna graduada este año, Caribay Delgado…

—Sin duda. La revolución debió comenzar por las constituyentes universitarias y educativas, incluyendo los politécnicos que Caldera eliminase.

—Luzmila Niño, su compañera de vida fue una magnífica educadora..¿Cómo resumiría ese legado pedagógico suyo, en tanto eventual aporte para la crisis educativa nacional?

—Fue una educadora extraordinaria. Su familia y la falta de reconocimientos son la prueba. Sus programas aún se aplican. Un ser excepcional.   —Usted ha sorprendido en los últimos meses con una producción de haikús… ¿Hay una explicación posible al respecto?

—Sí. Reconstrucción interna. Siempre me han atraído por su noble simpleza.

—¿La fusiona con su obra plástica?

—Creo que sí, la pintura es un poema en búsqueda imaginada.

—Si le concedieran la capacidad de tomar decisiones para solventar los problemas  de este país, ¿qué haría?

—Renovar todo el gobierno y las instituciones hasta el último funcionario y conformar un alto gobierno con Mujica, Correa, Fidel, Lula, Ortega, Cristina, algún otro y Maduro.

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