“El Inca Valero, señoras, señores todo el país. A defender su corona, lo hace por primera vez en su patria, en su Venezuela del alma. Ahí lo tienen, primera defensa de nuestro campeón del mundo, El Inca Valero”. El narrador presenta a Edwin, que está en el cuadrilátero, listo para medirse con Héctor Velázquez, el 19 de diciembre de 2009, en Vargas. Ganó. Como lo hizo durante en toda su carrera profesional, que reunió 27 peleas sin derrotas. Sin contar la última batalla que perdió, contra sí mismo.
A Ignacio Castillo Cottin no le apasionaba de manera especial el boxeo, o la trayectoria de “El Inca”. Seguía sus pasos como un aficionado más. Lo que sí fue un golpe para él fue enterarse que la gran estrella venezolana del boxeo había descendido del trono para asesinar a su esposa, y suicidarse dos días después en la cárcel. Motivado por su genuina curiosidad, este joven director se puso un reto hace cinco años: realizar la película “El Inca”, reconstruir la historia desde sus propias incógnitas.
“Comencé a investigar qué había sucedido allí. Tenía la idea, de repente, de escribir las entrevistas que había tenido con gente alrededor de él y las cosas que habían sucedido pero no con la idea de película porque las películas biográficas siempre son complicadas, muy documentales (…) Sin embargo, cuando descubro que hay una historia de amor por detrás, que además era muy importante, es la motivación en su vida y es lo que origina el final, ese desenlace tan trágico, me pareció perfecto para hacer una película. Eso fue después de tres años de investigación”, contó Castillo a este rotativo. Alexander Leterni fue el responsable de darle vida al boxeador.
El guión comenzó a elaborarlo con este enfoque, la trágica historia de amor con la que fue su esposa, Carolina Viera y cómo esta pasión selló los últimos días del boxeador. “El proceso fue muy difícil, muy duro, sobre todo porque me gusta trabajar la ficción, ficción, entonces cuando hay hechos públicos y notorios, con un personajes cuyos hechos son relevantes, no los puedes dejar a un lado, tienes que mencionarlos. Mencionarlos además dentro de la estructura del guión cinematográfico es bastante cuesta arriba, complicado, pero eso se trabaja y con mucha disciplina, haciendo millones de versiones, vamos dando con el resultado final pero, definitivamente, me resultaba muy complicado”.
Ada Hernández, guionista venezolana, participó en la fase final del guión de esta película, firmando junto a Ignacio las dos últimas versiones. “Casi todo lo que he escrito lo he hecho solo y llego a Ada por una amiga en común, que es asistente de dirección, Alejandra Yépez (…) Yo estaba haciendo muchas versiones de El Inca y me dice, Ignacio, sería bueno que conversaras con Ada para que te diera una evaluación del guión. Ella sabía que era tremenda guionista. Ada hace la evaluación hasta que finalmente termina involucrándose mucho en el guion”.
“Ella no estaba contaminada de la investigación, entonces fue súper bueno porque es debatir cada escena, para mí fue un proceso muy sabroso, de mucho aprendizaje, Ada tiene mucha experiencia, está acostumbrada a estas mesas de trabajo, siempre está como defendiendo el guión”.
Edwin Valero: ¿Víctima o culpable?
Todo el mundo decía, bueno, clásico, lo vas a enaltecer o no (…) La forma más interesante era hacerla (la película) a través de los ojos de él, era a través del punto de vista de él y ese fue el reto. Cuando tú cuentas la película desde su punto de vista, eso tiene que ver desde la escritura, la realización, hasta el plano, encuadre (…) Eso te permite, de alguna forma, librarte de esos estereotipos y te lleva hacia un personaje humanizado. Cuando llegas a ese personaje humanizado, ya entraste en los grises que somos los seres humanos, las personas no somos ni totalmente buenas ni totalmente malas.
Cuéntame sobre la experiencia de trabajar este personaje con Alexander Leterni
El resultado final era lo que estábamos buscando. Al principio surgieron muchísimas dudas, sobre todo de él y de mucha gente y conocidos de Alexander. Nadie entendía cómo él iba a ser El Inca, no se parece en nada.
Yo estaba buscando un muy buen actor para, de alguna forma, sacarlo de su zona de confort, y poder ir trabajando en los matices del personaje de Edwin. Al yo agarrar un actor como Alexander, qué hago, lo saco de su zona de confort, no tiene sus elementos usuales o sus herramientas sino que de alguna forma está a la deriva y eso me da mucho control a nivel de tono, ritmo, tiempo y cómo quisiera manejar el personaje.
Hasta el final Alexander me preguntaba, ¿por qué yo?, él llamó a actores amigos para que hicieran el casting. Él no pensaba jamás ser El Inca. Para mí era muy importante no solamente conseguir la apariencia, sino conseguir al Inca con sus diferentes matices, que fuese un personaje joven, que entretuviese, luego que fuera más paranoico (…) Lo que más estaba buscando era un personaje que no se repitiese.
Alexandra Henao estuvo a cargo de la fotografía de la cinta. ¿Qué aporta a El Inca?
Con Alexandra fue un trabajo muy armónico, ella no solo es muy buena como cámara, como una persona útil en el set, sino que además es una persona que todo el tiempo se hace preguntas conceptuales de acuerdo a lo que estamos haciendo. Eso es muy importante porque tú estás debatiendo no dónde vas a poner la cámara, estás debatiendo sobre las funciones de las escenas, eso es muy bueno, porque vas un paso más allá (…) El tema conceptual es un trabajo de mesa que se va haciendo previo y con Alexandra es muy sabroso esa conversación.
Ella no es solamente una gran ejecutora, sino también conceptualmente es una persona muy preparada cuya cinematografía es muy valiosa por eso (…) Filmamos en los Jardines del Valle cuando estaba plena lucha caraqueña con los colectivos, estábamos de repente en situaciones tan extremas pero que no te das cuenta porque estás tan metido en ese mundo que estás creando, de verdad estás muy concentrado, todos en la misma página y eso tiene que ver con la dirección de fotografía, actores, asistente de dirección…
¿Cómo se originan los conflictos con la familia de Edwin Valero?
Nosotros teníamos conversaciones con ellos pero cerca de la filmación, la familia de alguna forma nos sugiere, nos pide, que el protagonista sea un hermano de Edwin. Nosotros no aceptamos esa condición y ahí se corta cualquier tipo de relación con ellos. Estaban muy temerosos de la película, incluso semanas antes de salir la película en salas de cine, daban declaraciones, que estaban en desacuerdo, que la película habla de cuando Edwin de chiquito de drogaba (…) una cantidad de cosas que no eran ciertas pero se las atribuyo al temor de que no sabían qué íbamos a sacar de la película.
Hace dos o tres meses, introdujeron una demanda en el Sapi contra el derecho de autor, eso no siguió porque estaban demandándome a mí por los derechos de la película, pero yo escribí el guión (…) No quedó nada más allá de la bulla que hicieron.
¿Quién fue El Inca?
Fue una persona muy ambiciosa, de alguna forma perseverante pero víctima de sus temores y sus grandes inseguridades.
Ignacio Castillo Cottin y Nathalie Sar-Shalom, director y productora de la película “El Inca” anunciaron este jueves 15 de diciembre que fue prohibida su proyección en salas de cine de Venezuela, como consecuencia de una medida cautelar dictada de oficio por el juez Salvador Mata García, en la que se ordena la suspensión inmediata de la proyección en cines de la película y la difusión de materiales promocionales en los diferentes medios.
La medida cautelar se dictó en el marco de un amparo constitucional introducido por los familiares de Edwin “El Inca” Valero alegando que con la proyección de la película se atentaría contra su honor y vida privada.