Charles Aznavour, el último gigante de la canción francesa del siglo XX, falleció en la madrugada de este lunes 01 de octubre, a los 94 años en el sur de Francia.
El cantante francés más conocido en el extranjero vendió más de 100 millones de discos, en 80 países, a lo largo de ocho décadas de una carrera excepcional a la que no había puesto fin.
De origen arménico, Aznavour acababa de volver de una gira por Japón, tras haberse visto obligado a anular varios conciertos este verano (boreal) debido a una fractura del brazo, provocada por una caída. Tenía previsto actuar el 26 de octubre en Bruselas.
Apodado el Frank Sinatra de Francia, Logró una fama mundial pese a una voz y un físico, para muchos, atípicos. «La Boheme», «La Mamma» y «Emmenez-moi» figuran entre sus canciones más destacadas de un repertorio de marcado tono nostálgico.
Formaba parte de su naturaleza, esa constante inquietud artística, según declaraba en una entrevista en EL PAÍS. «Me inspira todo: la televisión, la radio, los libros… Como no tengo imaginación, cojo lo que veo. Hay gente que la tiene y, sin embargo, no es capaz de escribir una canción». A un artista, consideró, lo inspiran por igual las penas que las alegrías. «Aunque es verdad que no hay tantas canciones felices como tristes», aseguraba el embajador de la canción francesa.
Compuso además por artistas como Edith Piaf y como actor, participó en unos 80 filmes y residió habitualmente en Ginebra (Suiza), donde trabajaba como embajador de Armenia.
«Mi trabajo es mi vida. Me encanta lo que hago y siempre que tenga la salud y la fuerza para hacerlo lo haré», comenta para el ABC en 2016.
Aquí, 10 temas para vivir la nostalgia con dignidad:
01.
02. .
03.
04.
05.
06.
07.
08.
09.
10.