Tenía 12 años cuando la fama la arropó. Era la niña del colegio que cantaba en cuanto festival o acto realizaban las maestras hasta que se convirtió en la miniestrella de la gaita zuliana que dos décadas después sigue en la memoria del público por interpretar uno de los temas más aclamados e inolvidables del género pascuero: Conciencia.
Andreína Carrizo dejó de ser la muchachita con la pollina al estilo Lila Morillo para convertirse en una carismática mujer, con el cabello decolorado, tatuada y entaconada.
Ella, en los 90, fue la pequeña más popular e imitada con aquella frase que se escuchó hasta el cansancio: “Mami, ¿a qué hora llegará mi papi? / mami papi si se está tardando / pienso que algo me le está pasando / quiero ver a mi papá…”.
La gaita formó parte de la temporada 1995, interpretada por la agrupación VHG, en las voces de Luis Escaray y Nancy de Fernández.
Carrizo era la cereza de ese pastel, cantando la parte de la niña que pierde trágicamente a su padre.
El tema tuvo cierta inspiración en el asesinato del pelotero Gustavo Polidor, quien ese año dejó un profundo pesar en los venezolanos. “La gaita era muy emocional, dramática, quizás por eso conmovió tanto al público”, expresó la ahora periodista y locutora de Rumbera Network.
En su lanzamiento, “Conciencia” fue un fenómeno radial que rápidamente saltó de Maracaibo a otras ciudades.
“No se quedó solo como un tema regional o local, sino que también cautivó en otras regiones”, prosiguió Andreína, ganadora de la Voz infantil 1995.
Conciencia fue la “Gaita del año” y obtuvo otros reconocimientos como el Mara de Oro, Águila de Venezuela, Revelación Gaitera, Catatumbo de Oro, Virgilio Carruyo, entre otros.
El videoclip se grabó en Ciudad Ojeda, de donde era Luis Escaray, (fallecido en 2011), considerado por Carrizo su padre artístico: “Escaray marcó un antes y un después no solo en mi carrera profesional, sino en mi vida personal”.
Después de 23 años, la gaita sigue siendo la carta de presentación de Andreína. “Me piden que la canten en todas mis presentaciones; es la canción infaltable”, recalcó la artista para quien la palabra Conciencia tiene tanto significado que hasta se la tatuó en su brazo derecho.
“Conciencia me ha acompañdo durante toda mi carrera, para mí simboliza muchas cosas, la conciencia de estar vivos, de ver la vida y el ser conscientes de nuestros actos”, dijo.
Andreína contó que comenzó su carrera a los 7 años, cuando su padre, Andrés Carrizo, le compusiera sus primeros temas para cantarlos con su agrupación Los Galenos de la Gaita.
Una caja de creyones, junto con Birimbao, le permitió hacerse merecedora en varias oportunidades del premio figura infantil del año.
El tiempo pasó, pero no así su amor por el arte y todas sus manifestaciones. aquella niña se graduó de comunicadora social y pisó firme en las emisoras zulianas con diversos programas radiales que la mantienen en contacto con el público.
Trabaja también como productora de eventos y relacionista pública de artistas, pero su amor por la gaita no la dejan abandonar los escenarios. En 2017 lanzó “Chinita mía” y este año espera regresar por lo grande en la temporada 2018.