Cuando Antonio Banderas llegó a Estados Unidos hace casi 25 años con la ilusión de picar piedra en la Meca del cine internacional, algunos colegas le sugirieron que si pensaba quedarse ahí, mejor debía hacerse a la idea de que solo interpretaría papeles de asesinos o mafiosos.
Pero en la experiencia del actor español, el cliché de que todos los hispanos en Hollywood deben conformarse con el papel de criminales es solo un mito, y para prueba los históricos premios Oscar que se acreditaron Alejandro González Iñárritu y Emmanuel Lubezki, a mejor director y director de cinematografía por segundo y tercer año consecutivos, respectivamente.
«Hollywood es hoy impensable sin los latinos, es ya un nicho, es ya una realidad. ¡Y no sólo en Hollywood, también en Estados Unidos!», dijo Banderas el lunes en una conferencia de prensa en la Ciudad de México, donde participaba en la gala del festival boutique Starlite.
Afirmó que en 25 años desde su llegada al país, la situación de los hispanos en Estados Unidos ha cambiado radicalmente, tanto en la industria del cine como en otros ámbitos.
