Espectáculos

Andrea Legarreta a PANORAMA: “Mi prioridad no es ser famosa”

Todas las mañanas ella está ahí. Es como el café que no falta en el desayuno de  los mexicanos. A las 9:00 en punto su sonrisa comienza a cautivar a toda la audiencia con un programa que   celebra 20 años y en el que se mantiene desde el primer día, aquel  agosto de  1998.

Andrea Legarreta ya suma 45 años de trayectoria. Y no es que sea una anciana. Simplemente inició su carrera a los 2 años como modelo en comerciales. Ahora  es la estrella de  “Hoy” y desde Ciudad de México celebra con PANORAMA  el éxito de estas  dos décadas.  

 —¿Qué significa para usted estar al frente de uno de los espacios más vistos en el continente?

—Yo me siento muy afortunada. Creo que ser una de las pocas personas que han trabajado tantos años en el mismo sitio es una bendición.  También me satisface mucho el hecho de llegar a tantos hogares, tantos sitios donde hay un televisor. Es que la gente, con el paso del tiempo, nos ha ido adoptando y nos  siente parte del público. Es muy hermoso recibir el cariño de personas que no te conocen, pero que te sienten suya. A la vez es una responsabilidad, porque el ser una influencia en ellos debes tener cierta conciencia a la hora de hablar o emitir un comentario.

  —En dos décadas, ¿cuál  ha sido su principal desafío?

—Sin duda, mi desafío ha sido cambiar, adaptarme. A veces uno tiene dos opciones: renovarse o morir. Yo he tenido que adaptarme a las formas de hacer televisión, acostumbrarme a nuevos compañeros e involucrarme con las redes sociales, que ahora son parte del día a día. 

 —¿Cómo hace para compenetrarse con cada compañero y adaptarse a todos los cambios?

—La actitud es todo. Así he salido ante situaciones tan complicadas, errores y ante el éxito. Porque me ha tocado comprender que el hecho de tener un trabajo tan lindo y tan importante como este no te hace más que otras personas. El haberme equivocado tampoco me hace menos. Todos somos seres humanos, somos iguales.

 —Muchos de sus compañeros pecan en el ego. ¿El hecho de estar expuesta durante tanto tiempo en un programa tan exitoso, ha hecho que sus emociones se tambaleen?

—La verdad es que yo trabajo en el medio desde que era una niña. Entonces he pasado por muchas etapas. Mis inicios fueron complicados, pero me ayudaron grandes maestros. Me enseñaron, al igual  que mis padres, que este es un trabajo como los demás. Lo que pasa es que todo mundo nos ve. Yo jamás me he sentido una estrella, nisiquiera en las telenovelas tan importantes y exitosas como las que he estado. Mi prioridad no es estar en la TV, no estoy ahí porque quiero ser famosa. Estoy ahí porque forma parte de mi vida; pero lo  más importante que tengo es mi familia.

 —¿Y cuánto ha cambiado la televisión desde 1998 hasta ahora?

—Han cambiando muchas cosas, quizás hay cierta evolución en unos aspectos, pero en otros no. Cuando nosotros iniciamos el programa duraba siete horas al aire; había secciones que duraban hasta 15 minutos. Ahora duran máximo tres. El ritmo con el que la gente vive es distinto al de hace 20 años, entonces el ritmo con el que consumen televisión es otro.

 —¿Cuánto ha cambiado como persona, como mujer?

—Ufff. Una barbaridad. En Hoy me pidieron matrimonio, ahí anunciamos que íbamos a ser padres. Obvio hay más madurez, serenidad, más ganas de vivir y menos de juzgar.  Hay más aceptación. Los cambios han sido internos. La gente me dice que yo no cambio por fuera (risas).

 —Andrea frente a las cámaras  es realmente divertida, ocurrente y espontánea, ¿o es un personaje?

 —No, no. En el programa lo que necesitamos es justamente que nos den libertad de ser como somos, sin guiones o directrices. Cuando cometemos errores es nuestra responsabilidad. Igual pasa con los comentarios.

—¿No le aburre tener todos los días la misma rutina, levantarse tan temprano, estar tanto tiempo en un estudio?

—Pues  no. Creo que cualquier  mamá que trabaja quisiera tener un trabajo así, en el que ya  a las 12:00 del mediodía estén afuera. No es una rutina en realidad porque los programas en vivo no la tienen.

 —¿Por qué la prensa rosa insiste en enemistarla con Galilea Montijo?

—Siento que tristemente hay ciertas personas a las que les gusta que haya conflicto. La gente de los medios tienen formas distintas de comunicar. Al ser Gali y yo, conductoras tan conocidas, para ellos resulta mejor escribir que somos enemigas a decir que hay una relación muy bonita. Y te digo la verdad, nada de eso que puedan decir, no nos quita el sueño. Galilea y yo nos queremos más allá de lo que el público pueda ver; yo la admiro mucho, la quiero.

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