Espectáculos

Reportaje. Las tramas shakespereanas de Juegos de Tronos

Alexis Blanco

Escépticos y sin importarles un bledo los conversatorios sobre una serie telecibernética llamada Juego de Tronos, anduvimos muchos ciudadanos por ahí, mascullando duro contra quienes no paraban de hablar de vainas retro, como los líos de poder entre familias nobles y sajonas, como los Stark, los Lannister o los mismísimos dragones Targaryen.

Ni pendientes aunque las conversas aún animan, en las colas sobretodo, a los consumidores de un proyecto iniciado en la computadora de un tipo empecinado en “democratizar” la obra del bardo inglés William Shakespeare. Suerte de “fan fiction” inspirada en el dramaturgo inglés que ahora goza con 23 nominaciones al premio Emmy y devino en una megamáquina de hacer dinero. Uff.

Pues sí. muchos nobles venezolanos que nos quedábamos como los marcianos dibujados por el artista cíberposmo, Fernando Asián, cuando nos hablaban de la dichosa serie de marras. Una tarde, desde Calgary, en Canadá, el joven abogado Juan José Blanco ordenó a su padre, lego y con los hombros escogidos ante la avalancha mediática de “Game of Thrones”, que intentara verla. Que ponchara uno de esos canales de pelis que ahora abundan en la internet y se diera un banquetazo con el neobodrio.

Trampa adictiva: Durante unas cincuenta horas la atención no paró de asombrarse con las insólitas tramas expuestas en “Canción de hielo y fuego, obra original de George R. R. Martin (Bayonne, Nueva Jersey, 1948). Una saga épica y poética muy brillante, que contempla la escritura de hasta siete novelas, restando solo una por escribirse. La sexta, Vientos de invierno, está a punto de publicarse. Oro en tinta-video.

Capciosa aventura épica en la que el espectador se integra a la gesta en pro del trono de hierro de los Siete Reinos. Todo mirado a través de cinco personajes clave, como lo son: Tyrion Lannister, Daenerys Targaryen y tres de los hijos de Invernalia, sede principal del reinado: Arya, Bran y el bastardo Jon Nieve.

Durante los últimos sendos domingos, horario estelar nocturno (costa a costa en Estados Unidos),la cadena HBO percibe el inmenso poderío desplegado entre la audiencia por los artífices creadores de Juego de Tronos David Benioff y D.B. Weiss, quienes se inspiraron en la obra de Martin. Ya ellos avizoran el quid del asunto: “Hemos hablado mucho con George sobre esto, especialmente cuando comenzamos el proceso, y lo mejor de él es que ha trabajado en televisión durante más de 10 años. Obtuvo nominaciones a los Emmy, así que sabía cómo se hacían las cosas. Muchos autores cuyo trabajo ha sido adaptado nunca han sido parte de un proceso de adaptación y cada cosa es muy apreciada por ellos”, explicaron a propósito de lo que vendrá en la séptima temporada.

Una exquisita pizza de mixtura británica, donde los ingredientes contienen sutiles ingredientes, léase inquietudes e interrogantes, como para mantener intacta la gula consumidora de un millar de televidentes en todo el orbe. Detalles como: ¿Y los Stark?; ¿con quién desposará Daenerys si es que ésta llega a ser la dueña de los siete reinos?: ¿cómo será el affaire entre los hermosos guerrerosTormund y Brienne?; ¿aterrorizará algún trío de dragones el Desembarco del rey?; ¡Volverá Nymeria o la lobita bella?: ¿A quién aplaudir por haberse cargado con veneno al odiosísimo Jofrey?; ¿Resucitará este malparido conocido como El Gorrión Supremo?; ¿cuál será el destino de la bruja Melisandre?, ¿para qué servirá finalmente la inmortalidad de Jon Snow?; ¿quién matará a Cersei?; ¿podrá el enano domeñar a los dragones, incluyendo a su mismísima dueña?; ¿encontrará Jorah cura para su mal? Preguntas muchas, que, sin equipararse filosóficamente con el dilema del Hamlet shakespereano, sí generará una recurrente hambre de “Tronos”.

La profesora de semiología de LUZ, América Rincón, evalúa desde su muralla nórdica: “Las escenas del último episodio de la sexta temporada estuvieron fabulosas pero a mí me encantó cuando en la conversación entre Jon y Sansa en la que ella le dice que sí que lo considera un Stark y él que deben confiar el uno en el otro a partir de ese momento. Jon le pregunta a Sansa si confía en Littlefinger y ella responde con un sabio: “Solo un tonto confiaría en él”. Una lección que su padre aprendió demasiado tarde. Los hermanos terminan su encuentro con una tímida sonrisa porque finalmente ha llegado el invierno…”. ¡Brrrrr!

Desde Valencia, la especialista en videoarte, Keren Colina recoge la opinión de sus colaboradores: “Excelente para el que le gusten historias largas y estar todo el tiempo tenso sin saber qué es lo próximo que puede pasar. De la nueva generación en lo que ya no existen los “buenos y malos” sino mas bien son todos “grises”, y nadie esta totalmente excluido de morir!”.

Su colega, María Virgina Izquierdo, adicta a la obra escribe: “La serie complementa mucho la historia del libro, el que R.R (Martin) ayudará en el desarrollo de la serie hizo que esta fuese muy complementaria a las historias del libro. Hace mucho un escritor no colocaba a la mujer como una guerrera y luchadora, obviamente no fue el caso aquí, Daenarys es la imagen de mujer fuerte que todos los escritores habían olvidado. Jon Snow aparte de ser hermoso (jájájá) al inicio te da la impresión de ser súper tonto pero al desarrollarse la serie el personaje toma fuerza. Es una serie que te hace odiar y amar a sus personajes. Es una historia que puedo recomendar sin ningún remordimiento…”.

Ácida visión acerca de las series, el fotógrafo y artista Federman Parra pasa su película: “Realmente no veo series de moda porque, de pana, me da un no sé qué en el cuerpo. He visto cómo se pierden reuniones de amigos por conversaciones banales sobre el episodio de ‘la novela’. Sin embargo, de todos los comentarios que he escuchado, hace una semana una amiga me comentaba la gran calidad cinematográfica de esta serie Juegos de Tronos. La fotografía, el vestuario, la carga dramática de los personajes e  hizo mucho énfasis en los diálogos y la actuación dando una importancia al guión literario (aún no logró enamorarme),  pero no me cierro alguna vez verle y constatar esto que me dice esta amiga …”.

Abel Muñoz Hénonin edita Icónica e imparte clases en la Universidad Iberoamericana, escribe, al respecto: “David Benioff (Nueva York, 1970) y D. B. Weiss (Chicago, 1971), por iniciativa propia, conminados por HBO, o ambas cosas, optaron por atar los cabos para un tercer acto según los estándares de cómo hacer un guión según los miles y miles de manuales con los que se enseña hacer cine en Estados Unidos. Claramente son grandes productores y no mentes originales. Es evidente en cómo la psique de los personajes y las líneas narrativas se han empobrecido y en cómo la exaltación heroica y las intervenciones “jocosas” —esa necesidad innecesaria de prácticamente toda producción estadounidense de estos días— han aumentado…”. Negocio es negocio.

En ese sentido, Muñoz cita: “Alain Badiou dice que ‘el cine es el último refugio de los héroes’, que habla de la justicia, de la pasión, de la traición, que sus grandes géneros ‘son géneros éticos, géneros que se dirigen a la humanidad para proponerle una mitología moral’. Con esta base se podría argumentar que el cambio que Game of Thrones experimentó es una articulación entre la tragedia y la épica. El resultado es emocionante: los héroes por fin han sido empoderados y los villanos comienzan a estar cercados, al menos por el momento..”.

El invierno será largo: Una plataforma de videojuegos inspirados en la saga, lo que traiga Martin para la séptima novela: la séptima temporada..¡Ups!!.. Los “septos” como que seguirán blandiendo la espada de la ideología para que el mundo continúe dopado con las palpitantes tramas shakespereanas de estos especialistas en artilugios para la fascinación colectiva. Tenía razón el muchacho desde Calgary. 

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