el 12 de septiembre. A PANORAMA habló de sus proyectos.
Él resulta imponente a la primera impresión y después de mantener una conversación sobre lo que mejor sabe hacer: actuar. No se puede negar que, de galán, Jean Carlo Simancas tiene bastante, aunque serlo nunca fuera su intención.
“Cuando empecé con este negocio, Paúl Antillano me decía que tenía un gran futuro en la industria y que iba a ser el galán de este país. En cambio, yo me veía en un espejo y me sentía un embaucador. Nunca me lo creí ni me lo creo. Por eso tengo vigencia, porque yo siempre he querido ser un actor, no un galán. Quiero ser un actor que se comunique con el público, porque ellos necesitan de mí, y viceversa”, expresó.
Jean Carlo vuelve este sábado 12 de septiembre a Maracaibo, para la sexta función de la pieza Venezolanos desesperados en la capital zuliana, que tendrá lugar, nuevamente, en el Aula Magna de la URU, a las 8:00 de la noche.
“¿Irse o quedarse? En realidad nunca doy consejos. Lo que hago es apoyar a la gente y eso es lo que estamos intentando con la obra: apoyar las ganas que el venezolano tiene de sentirse apropiado de su territorio, de su espacio, sus palabras. Si te vas, bien; pero no debes sentirte desterrado. Siempre tendrás un lugar, un gentilicio, familia, una forma de reír, de saludar. Personalmente, me quedo. No quiero estar en un país que no se parece a mí”.
El auge del teatro en Venezuela lo mira como una oportunidad para dejar una herencia. “Sí, tal vez lo estamos haciendo por las carencias de la televisión, pero eso va a dejar cultivado un camino que nosotros no teníamos. Antes había teatro intelectual, experimental, simbolista, pero faltaba ese caudal del teatro comercial, vigoroso, con un mensaje propio. Estamos haciendo un cuerpo teatral propio de cualquier país desarrollado y eso nos enorgullece”.
Asegura que, aunque en un tiempo Venezuela enseñó a otros países latinos a hacer telenovelas, ahora es nuestro país el que necesita buscar la experiencia en otros horizontes. “Latinoamérica es joven, espontánea, se retroalimenta entre sí. Hay mucha voluntad para ello. Hemos enseñado y a la vez aprendido de Colombia, Argentina. Cada uno necesita del otro”.
Además de la obra, el mismo día Simancas participará en el taller Ser actor, ser humano; en el que impartirá sus conocimientos actorales. “Tal vez uno es muy prepotente, porque la verdad me sorprende la cantidad de talento que tenemos. Eso hay que explotarlo y con el boom del teatro estamos en una campaña de incentivar a quienes quieren hacerlo, sobre todo en estos tiempos.
Los jóvenes de ahora tienen algo que nosotros nunca fuimos: son más disciplinados, obedientes, menos iconoclastas. Aunque eso es bueno y malo a la vez, pero si algo necesita el país ahora es más disciplina. Tal vez les haga falta atreverse a dar ideas, a disentir, a tener la audacia de creérselo. Mi mensaje es que se formen, crezcan. Estamos dispuestos a enseñarles lo que sabemos hacer. Vivir en el arte es, posiblemente, una manera más humana, sensible e inteligente de existir”.
Y Jean Carlo continúa decidiendo, cada día, a seguir viviendo entre el arte. Ahora, desarrolla un proyecto de un microteatro (piezas que duran 15 minutos en escena), para febrero de 2016.
“Haré una adaptación del texto Canto a los hijos, de Andrés Eloy Blanco. Continúo escribiendo. No tengo claro quiénes actuarán, más que mi hija Graciela. La obra se llamará Salven a los niños”.
Para cine, los planes se inclinan hacia un proyecto junto al director de cine venezolano, Iván Feo. Simancas estará en producción y también formará parte del elenco. “Queremos rescatar el espíritu del cine venezolano, social, ese de Román Chalbaud, por ejemplo, pero con una nueva visión, con una dinámica mucho más moderna, más internacional incluso”.
Entrevista: Melissa Pérez-Segnini Cámara y edición: Julio Alberto Ramírez