La pelea por el Senado en España puede quedar marcada por una decisión todavía abierta de Vox: retirarse en parte de las provincias para no dividir el voto conservador. Según las simulaciones citadas, ese movimiento podría alterar el reparto de escaños y el control de la Cámara alta.

El efecto llega después del pacto entre PSOE y Frente Amplio para concurrir juntos en casi todo el país con una lista común, Senado de Progreso. Ese acuerdo, sumado a la posible estrategia de Vox, coloca a las dos grandes formaciones de la derecha y la izquierda ante un tablero nuevo antes del cierre de candidaturas, fijado para el lunes 26.

La lista conjunta de la izquierda cambia el panorama

El sistema electoral del Senado favorece al partido más votado en cada provincia y castiga a las terceras fuerzas. Por eso, cuando las candidaturas concurren separadas, los escaños tienden a concentrarse en las dos primeras opciones.

En las simulaciones descritas, sin acuerdos de ningún tipo PP y Vox habrían sumado la mayoría absoluta del Senado en el 85% de los escenarios, contando los 58 senadores designados por los parlamentos autonómicos. Pero la candidatura conjunta de la izquierda altera ese cuadro: si sus votantes se mantienen fieles, PSOE y Frente Amplio pasarían de unos 63 senadores elegidos a unos 84.

Con ese escenario, la probabilidad de que PP y Vox consigan la mayoría bajaría al 60%, y la de alcanzar los tres quintos caería del 50% al 20%. Esa mayoría ampliada es la que permite intervenir en designaciones como las del Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal de Cuentas y la ratificación del nombramiento del Defensor del Pueblo.

Vox y la llave de varias provincias

Vox no puede ya ir en coalición con el PP porque el plazo venció el viernes pasado, pero todavía puede no presentar listas en algunos territorios. En el texto se analizan dos opciones que están sobre la mesa: retirarse en 13 o en 19 provincias.

Si Vox se retirara en 13 territorios y sus votantes apoyaran a los candidatos del PP, la mayoría conjunta de PP y Vox volvería a ser probable, con un 75% de opciones. Si la retirada alcanzara 19 territorios, esa mayoría sería todavía más sólida, con un 90% según las encuestas actuales. La mayoría de tres quintos, sin embargo, seguiría en el aire, con una probabilidad del 49%.

Las provincias que pueden inclinar la balanza son, entre otras, Jaén, Córdoba, Alicante, Sevilla, Granada, Zaragoza, Guadalajara, Cáceres, Badajoz y Huelva. En esos territorios, el reparto de tres senadores para la lista más votada y uno para la segunda convierte cada retiro en una decisión de alto impacto.

La estimación parte del voto que hoy reflejan las encuestas al Congreso y de su margen de error. El método asume además que los votantes de PSOE y Frente Amplio respaldan la lista conjunta y que quienes apoyen a Vox en las provincias donde se retire se trasladan al PP. El propio cálculo reconoce que habrá votos personales y papeletas mezcladas, pero la conclusión de fondo se mantiene: el Senado podría depender de lo que Vox decida antes del lunes.

Cómo se hicieron las simulaciones

El cálculo se construyó en cuatro pasos: primero, con el promedio de encuestas; después, proyectando el voto provincial a partir de las generales de 2023 y de las europeas de 2024 para los partidos que entonces no concurrieron por separado; luego, incorporando la incertidumbre de los sondeos según su precisión histórica y el tiempo restante de campaña; y, por último, simulando 20.000 elecciones con el reparto habitual del Senado.

Para las listas conjuntas se sumaron los votos de sus partidos y, donde Vox se retira, su apoyo se trasladó al PP. A los elegidos se añadieron los 58 senadores designados por los parlamentos autonómicos. Como contraste, el modelo aplicado al voto real al Congreso de 2023 acertó el reparto del Senado salvo en cuatro de los 208 escaños: dio 122 al PP, que obtuvo 120, y 72 al PSOE, que consiguió 73.