La corporación vendió más de 480.000 vehículos eléctricos durante el tercer trimestre, lo que consolida su segundo periodo consecutivo de buenos resultados y demuestra su capacidad para mantener el ritmo comercial pese a los tropiezos en su mercado doméstico.
Cifras por encima de los pronósticos financieros
El balance superó los pronósticos del mercado norteamericano y superó las estimaciones de consenso de Wall Street, sobrepasando incluso la perspectiva más optimista prevista para la empresa. No obstante, las entregas experimentaron una leve contracción en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando se alcanzaron 497.000 unidades debido al vencimiento de un crédito fiscal federal en Estados Unidos.
Antes de conocerse los resultados oficiales, las ventas locales acumulaban una disminución interanual cercana al 20%, según Cox Automotive. Esta desaceleración responde tanto a la antigüedad de su catálogo de modelos como a factores reputacionales y controversias políticas en torno a su máximo ejecutivo, Elon Musk.
Crecimiento en Europa y Asia compensa el mercado interno
Para contrarrestar el descenso en suelo norteamericano, la empresa ha volcado sus esfuerzos en otras regiones. Las matriculaciones repuntaron nuevamente en Europa, impulsadas por normativas ambientales más estrictas, lo que llevó a la gerencia a ampliar la capacidad de su planta en Alemania.
Paralelamente, su fábrica en China mantuvo una sólida racha de crecimiento a pesar de la fuerte competencia local, canalizando parte de su producción hacia mercados emergentes como Japón, Australia y Lituania.



