SWI Group acordó pagar USD 500 millones por una participación económica cercana al 77% en Genesis Digital Assets, en una operación que apunta a reconvertir parte de esa infraestructura para inteligencia artificial y computación de alto rendimiento.

El acuerdo pone el foco en un activo clave: el acceso a energía y conexiones eléctricas. La compañía controlaría 1,3 GW energizados y aprobados en 15 instalaciones, principalmente en Texas, aunque esa capacidad no equivale por sí sola a centros de datos listos para IA.

La apuesta es por la potencia eléctrica, no por servidores listos

SWI obtuvo aproximadamente 77% de participación económica mediante una serie de acciones preferentes, en lugar de comprar acciones ordinarias. La información disponible no detalla los términos de gobernanza.

Tras incorporar los activos de Genesis Digital Assets, SWI eleva a 3,6 GW la capacidad del grupo que considera lista para IA. La cifra describe una capacidad agregada para ese objetivo, no una confirmación de que todas las instalaciones ya operen como centros de datos de IA.

La reconversión exige más que una antigua mina de Bitcoin

Las instalaciones de minería de Bitcoin fueron diseñadas para tareas intensivas en consumo eléctrico, pero eso no las convierte automáticamente en centros aptos para IA. La conversión requiere refrigeración más robusta, redes de alto rendimiento y mayores garantías de disponibilidad.

Por eso, los 1,3 GW deben leerse como potencial energético y no como capacidad de IA terminada. El acceso a la red resuelve una parte del desafío, pero adaptar edificios y sistemas sigue siendo indispensable.

Un negocio marcado por litigios y concentración geográfica

Los activos de Genesis Digital Assets estuvieron durante años atrapados en el proceso de quiebra de FTX, según lo informado sobre la operación. Una demanda contra la compañía fue desestimada a mediados de junio de 2026 y la adquisición se cerró en ese mismo período.

La mayor parte de las instalaciones está en Texas, mientras que un grupo menor se encuentra en Suecia. Esa distribución da presencia en dos mercados, aunque la concentración texana sigue siendo considerable.

El director ejecutivo de SWI, Max-Hervé George, presentó la compra como un giro estratégico desde la minería de criptomonedas hacia cargas de IA, con énfasis en el acceso a energía más que en el negocio minero.