La cultura laboral en Silicon Valley vuelve a estar en el centro de la polémica tras las declaraciones de Daksh Gupta, fundador y CEO de la startup de inteligencia artificial Greptile. El joven directivo ha defendido la práctica de trabajar jornadas extensas, lo que ha reavivado el debate sobre el modelo de trabajo extremo en el sector tecnológico.
Claves
- — Gupta defiende que el compromiso total es la única vía al éxito en un mercado competitivo.
- — El modelo de jornada extrema es similar al prohibido en China por motivos de salud.
- — Expertos advierten que el agotamiento del equipo es una causa de fracaso en startups.
El trabajo como un «producto» voluntario
A través de redes sociales, Gupta generó una fuerte controversia al afirmar que su empresa no ofrece conciliación, sino un compromiso absoluto que puede incluir trabajar 100 horas a la semana. Según declaraciones recogidas por medios especializados, el CEO sostiene que en un mercado tan competitivo, un esfuerzo parcial es equivalente a no esforzarse en absoluto.

En una reciente entrevista en el pódcast The Peel con Turner Novak, Gupta aclaró que su enfoque no busca la imposición, sino la transparencia. Define su oferta laboral como un «producto»: la empresa ofrece sueldos elevados y paquetes de acciones generosos a cambio de una entrega total. «Si te resulta atractivo, entonces deberías unirte a nosotros», afirma, dejando claro que quienes buscan estabilidad o horarios cómodos no encajan en su modelo.
Contradicciones y riesgos del modelo extremo
Aunque Gupta intenta desvincular su modelo de la etiqueta «996» —término que asocia con la imposición de fábricas antiguas—, la realidad de su equipo implica trabajar desde las nueve de la mañana hasta las nueve y media de la noche, gran parte de los fines de semana. Esta tendencia no es aislada en Silicon Valley, donde figuras como Elon Musk han solicitado jornadas de entre 60 y 80 horas semanales.
5% de los cierres de startups se deben al agotamiento del equipo fundador, según CB Insights
Sin embargo, este modelo enfrenta críticas tanto de inversores como de reguladores. Suranga Chandratillake, socio de Balderton Capital, cree que este discurso responde a la presión de inversores que buscan retornos rápidos a costa del sobreesfuerzo laboral. Por su parte, Amelia Miller, de la plataforma de empleo Ivee, señala que exigir siete días de trabajo sin descanso es una señal negativa para la inversión.
La paradoja es evidente: mientras en China el Tribunal Supremo Popular declaró ilegal la jornada 996 tras incidentes de salud laboral, en el corazón tecnológico de Estados Unidos se intenta resucitar este estilo de vida como un estándar de éxito.
