El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, expresó en reuniones recientes su preocupación por la posibilidad de que una de las máquinas…
El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, expresó en reuniones recientes su preocupación por la posibilidad de que una de las máquinas de litografía ultravioleta extrema de ASML, conocidas como EUV, pudo haber terminado en China. ASML rechaza esa versión y asegura que no existe ni ha existido una máquina de ese tipo en territorio chino.
La controversia gira en torno a equipos capaces de imprimir los patrones más avanzados de los semiconductores, una tecnología que ha estado fuera del alcance de China por las restricciones de exportación vigentes desde la primera administración de Donald Trump.
La acusación y la respuesta de ASML
Funcionarios de alto nivel de la administración estadounidense han dicho que poseen evidencia de que ASML envió a China componentes vinculados con EUV y equipos de transporte, aunque no han mostrado esas pruebas públicamente. La empresa sostiene que ninguna máquina EUV ha estado en China y que tampoco ha existido allí una instalación de ese tipo.
El Departamento de Comercio no respondió de forma pública sobre si dispone de evidencia de un sistema EUV completo en suelo chino. La falta de confirmación oficial mantiene abierta una disputa que puede tener impacto en el control de exportaciones de tecnología avanzada.
Por qué ASML es clave en la industria de chips
ASML, compañía neerlandesa poco conocida fuera del sector, ocupa un lugar central en la fabricación global de chips avanzados. Es la única empresa del mundo que produce equipos EUV, necesarios para grabar las estructuras microscópicas que definen los procesadores más sofisticados.
Los chips de vanguardia fabricados por TSMC, la fundición que produce para empresas como Nvidia y Apple, dependen de esas herramientas. Desarrollarlas tomó alrededor de dos décadas y miles de millones de dólares, y por ahora no existe un proveedor alternativo.
Esa posición ha convertido a ASML en la empresa pública más valiosa de Europa, con una capitalización de mercado que rondaba los 700.000 millones de dólares esta semana, impulsada por la fuerte demanda de chips vinculados a la inteligencia artificial.
El peso del mercado chino
La magnitud del negocio explica por qué la discusión sobre China es tan sensible. Si una sola máquina EUV hubiera llegado a manos chinas, representaría una de las violaciones más graves del régimen de control de exportaciones construido por Estados Unidos en los últimos años para limitar el acceso de Beijing a capacidades avanzadas de IA con uso militar e industrial.
El director ejecutivo de ASML, Christophe Fouquet, aseguró en una conversación celebrada seis semanas antes de que saliera a la luz esta disputa que la compañía rastrea cada equipo que ha enviado. Según explicó, los sistemas están en uso activo con clientes monitoreados o fueron desmantelados y devueltos a la empresa.
Fouquet también señaló que ASML creó hace años un muro interno de seguridad: los empleados con acceso a tecnología, documentación y entrenamiento de EUV trabajan separados de quienes no pueden ver ese material, incluido el personal basado en China. A su juicio, la máquina fue posible gracias a que 80% del conocimiento necesario ya existía tras décadas de desarrollo previo, mientras que el principal reto nuevo fue generar la luz EUV, proceso que tomó 20 años.
Su argumento central es que no se puede revertir la ingeniería de una máquina que nunca se ha tenido. En China, afirmó, nadie ha tenido una de esas unidades.
El negocio de ASML y la presión política
La empresa sí vende a China herramientas de litografía ultravioleta profunda, conocidas como DUV, de generación anterior y enviadas por primera vez hace una década. Fouquet presentó esas ventas como una decisión comercial para mantener una distancia tecnológica suficiente que permita seguir haciendo negocios sin fabricar al futuro competidor de la empresa.
ASML espera que cerca de 20% de sus ingresos de 2026 provenga de ventas ya autorizadas a China. Arriesgar la prohibición sobre EUV pondría en juego ese flujo de dinero y también la posición de la compañía como el monopolio más valioso de la industria europea.
El caso no prueba por sí mismo que las acusaciones sean falsas. Las autoridades todavía no han hecho públicas sus pruebas, por lo que el expediente sigue abierto.
En paralelo, el Departamento de Comercio, bajo la conducción de Lutnick, aceptó a finales del año pasado destinar hasta 150 millones de dólares de fondos públicos a xLight, una startup que desarrolla una tecnología de fuente de luz de nueva generación pensada como desafío de largo plazo al núcleo del dominio de ASML en EUV. Su director ejecutivo dijo el año pasado que la compañía se ve como socia futura de ASML y no como rival, con hardware diseñado para integrarse en sus máquinas y no para sustituirlas.
Cuando esa visión se le planteó a Fouquet en mayo, el ejecutivo respondió con cortesía, pero sin convencer de que ASML necesitara esa tecnología para mantener su liderazgo.
No existe un vínculo público que conecte esa inversión con la presión actual de Lutnick sobre ASML. Aun así, la coincidencia entre el escrutinio a un monopolio y el financiamiento estatal a una startup interesada en mejorar su tecnología central abre preguntas sobre el contexto político y comercial de la ofensiva.
Otra apuesta en ese terreno es Substrate, una empresa respaldada por Peter Thiel que busca de forma explícita una tecnología rival de EUV con el objetivo de competir más directamente con ASML.
Además, un proyecto de ley con apoyo bipartidista avanza en el Congreso y va más allá de EUV: plantea una prohibición efectiva de todos los envíos de DUV de ASML a China, pese a que ese negocio representa alrededor de una quinta parte de los ingresos estimados de la compañía para 2026. El proyecto superó un comité clave en abril y la administración Trump no ha fijado una posición formal.