La primera vuelta electoral en Brasil dejó a Luiz Inácio Lula da Silva por detrás del heredero Bolsonaro por menos de dos puntos, en un escenario que vuelve a poner a la extrema derecha en posición de fuerza.
Una campaña marcada por la derecha radical
Flávio Bolsonaro intenta mostrarse más moderado que su padre y llegó a definirse como un Bolsonaro “vacunado”, en alusión a las vacunas contra la covid que Jair rechazaba. Esa frase fue interpretada también como una forma de presentarse blindado frente a los errores del exmandatario, hoy preso por haber organizado un intento de golpe de Estado.
Jair Bolsonaro perdió en 2022 por menos de dos puntos porcentuales, pero su bloque político no desapareció. El texto menciona que ese conglomerado militar, religioso y agroindustrial logró mayoría en el Congreso y consolidó posiciones en São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, además de crecer en el Senado.
Lula y el desgaste de su capital político
Lula, de 80 años, cargó con la campaña y volvió a apoyarse en su pasado de obrero metalúrgico, dirigente sindical perseguido por la dictadura y presidente de una de las diez mayores economías del mundo. Sin embargo, ese relato habría perdido fuerza para construir una narrativa de futuro y no alcanzó para sostener los éxitos económicos de su gobierno.




