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De la Espriella gana en Colombia y pone en duda la agenda climática de Petro

La victoria de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial de Colombia abre un giro político de amplio alcance para un país que, bajo…

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La victoria de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial de Colombia abre un giro político de amplio alcance para un país que, bajo Gustavo Petro, buscó posicionarse como referencia internacional en la transición lejos del petróleo, el carbón y el gas.

Un cambio de rumbo en la Casa de Nariño

De la Espriella, un dirigente conservador respaldado por el presidente estadounidense Donald Trump, venció por un margen estrecho a Iván Cepeda, aliado de Petro, de acuerdo con el conteo preliminar de votos. El resultado definitivo se conocerá esta semana y, si se confirma, asumirá la presidencia el 7 de agosto.

Petro llegó al poder en 2022 y convirtió el abandono gradual de los combustibles fósiles en uno de los ejes de su gestión. Durante su mandato suspendió nuevos contratos de exploración petrolera, declaró la Amazonía como zona libre de extracción de hidrocarburos y minería, promovió una ley contra el fracking y amplió el uso de energías renovables.

La apuesta climática de Petro

En el plano internacional, su gobierno encabezó un bloque de decenas de países que impulsan el fin de la dependencia de los combustibles fósiles, bajo la llamada “coalición de los dispuestos”. En abril, Colombia fue sede en Santa Marta de las primeras conversaciones internacionales sobre una transición climática justa.

Durante ese encuentro, Petro advirtió que la resistencia al cambio dentro de las estructuras de poder ligadas al modelo energético actual conduce a la muerte y alertó sobre los riesgos para la humanidad si no se frena el uso de combustibles fósiles.

El programa de De la Espriella

De la Espriella, a quien se presenta como uno de los rostros más recientes de la ola de populismo de derecha en América Latina, ha planteado prioridades opuestas: reactivar la producción de petróleo y gas, principales productos de exportación de Colombia.

Su llamado a impulsar el “fracking al máximo” fue uno de los ejes de la campaña, en una línea similar al lema “drill, baby, drill” promovido por Trump para defender la expansión de los combustibles fósiles. En campaña, llegó a plantear que la producción petrolera podría subir de poco más de 700.000 barriles diarios a entre 1,2 millones y 1,3 millones.

También se autodenominó “el tigre” y usó una barba cuidadosamente diseñada que evocaba la imagen del presidente salvadoreño Nayib Bukele.

Impactos y dudas sobre la transición

Las políticas energéticas de Petro dejaron resultados mixtos dentro del país. La generación solar pasó del 2% al 17% de la electricidad nacional, pero la suspensión de nuevos contratos de exploración agravó el déficit interno de gas, lo que obligó a Colombia a importar gas natural licuado para atender la demanda y elevó los costos energéticos.

Aun así, Colombia consiguió durante esta etapa un papel singular en la diplomacia climática global: siendo al mismo tiempo un gran productor de combustibles fósiles y un promotor de su reemplazo. Alex Rafalowicz, director ejecutivo de la Iniciativa del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, afirmó que Petro llevó la discusión sobre la extracción de combustibles fósiles al escenario internacional.

Juan Carlos Monterrey, director ejecutivo de VANGLabs y exenviado climático de Panamá, sostuvo que el país contribuyó a moldear la diplomacia de cara a la COP31, prevista para este año en Turquía. A su juicio, el legado climático de Colombia es “concreto y de gran alcance”, aunque advirtió que un viraje fuerte en la política nacional podría generar ruido diplomático y debilitar temporalmente algunas coaliciones regionales.

Hasta ahora, De la Espriella no ha fijado una posición sobre el proceso de negociaciones climáticas iniciado en Santa Marta ni sobre la continuidad de Colombia en la iniciativa o en la transición energética. Andrew Miller, director de incidencia de Amazon Watch, estimó que el nuevo mandatario probablemente se alineará con fuerzas económicas y políticas que frenan una transición justa lejos de los combustibles fósiles.

Rafalowicz, por su parte, consideró poco probable que Colombia abandone por completo la “coalición de los dispuestos”, integrada por unos 60 países, entre ellos aliados regionales y europeos.

Más presión sobre la Amazonía

De la Espriella también prometió abrir 1,5 millones de hectáreas para la agricultura en la altillanura oriental colombiana, con la idea de convertirla en una versión local de Mato Grosso, principal productor brasileño de granos y carne vacuna.

En Colombia, la deforestación es hoy la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, por encima de los combustibles fósiles. Una parte importante de esa pérdida forestal está asociada a la tala de bosques ricos en carbono para expandir la frontera agrícola.

Miller hizo una valoración mixta de la gestión de Petro en la Amazonía: destacó la orientación política, pero señaló limitaciones en la implementación. Mencionó como avance relevante el Acuerdo de Escazú, que fortalece los derechos de los defensores ambientales, aunque advirtió que la deforestación tuvo resultados irregulares y que las organizaciones criminales y la minería ilegal de oro siguieron operando.

En contraste, De la Espriella prometió reforzar el monitoreo de la deforestación ilegal, perseguir a los responsables y lanzar una ofensiva de seguridad contra la minería ilegal. La exministra de Ambiente Susana Muhamad, una de las principales aliadas de Petro, advirtió que los avances ambientales podrían verse amenazados no solo por cambios en las normas, sino también por la falta de aplicación de las reglas existentes.

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