Una expedición científica encontró bolsas, envases de alimentos y artes de pesca a más de 3.900 metros de profundidad frente a las costas de Ecuador. Los residuos aparecieron cerca de comunidades de almejas, mejillones, gusanos tubícolas y microorganismos del fondo marino.
El geólogo François Michaud observó una bolsa de mercado de colores junto a un fragmento de plástico negro durante una inmersión del sumergible NAUTILE. La expedición SUPER-MOUV, realizada entre enero y febrero de 2024, estudiaba procesos geológicos, no la basura marina. Sus 13 inmersiones cubrieron más de 560.000 metros cuadrados y sumaron 222 horas de video. Las observaciones registraron residuos desde la plataforma continental hasta el talud y la fosa abisal.
Comparación con una playa de Salinas
El equipo comparó los hallazgos con seis años de monitoreo en una estación de 100 metros cuadrados de una playa de Salinas. Entre 2019 y 2025, los investigadores recolectaron y documentaron 152,9 kilogramos de desechos allí, con un promedio de 5,7 gramos de basura por metro cuadrado cada semana. En temporadas coincidentes con vacaciones y feriados aumentaron los envases y empaques desechables vinculados al consumo de alimentos y bebidas.
Las semejanzas entre los residuos costeros y los del fondo apuntan a una posible conexión, pero no permiten establecer el origen ni el trayecto de cada objeto. Las corrientes, el relieve submarino y el movimiento de sedimentos podrían trasladarlos y concentrarlos. Franklin Ormaza-González, oceanógrafo y coautor del estudio, planteó que los organismos que se adhieren al plástico podrían aumentar su densidad y facilitar que se hunda.




