Venezuela se mantiene en el último lugar de Latinoamérica en materia de salario mínimo, de acuerdo con un análisis de Bloomberg Línea que compara los ajustes aplicados en la región durante 2026. El ingreso mínimo venezolano aparece muy por debajo de países como Uruguay, Chile y Costa Rica, en un contexto en el que varias economías lograron avances para recuperar parte del poder adquisitivo perdido en años recientes.

La brecha frente a la región

El reporte señala que países como Uruguay, Chile y Costa Rica conservan salarios mínimos muy superiores a los de economías de menor ingreso, entre ellas Venezuela y Cuba. Esa diferencia, según el análisis, responde a factores como la productividad, la inflación, el tipo de cambio y el nivel de desarrollo económico que siguen marcando distancia entre los países latinoamericanos.

En contraste con las naciones que aplicaron incrementos reales durante 2026, Venezuela mantiene un salario mínimo nominal extremadamente bajo, equivalente a apenas unos pocos centavos de dólar al mes. Ese monto resulta insuficiente para cubrir la canasta básica y amplía la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.

Los salarios mínimos más altos en dólares

Entre los valores más altos en dólares corrientes que recoge el análisis figuran los siguientes:

  • Costa Rica: alrededor de US$751
  • Uruguay: cerca de US$648
  • Panamá: promedio de US$637
  • Chile: US$597
  • México: US$533

Estos aumentos, aplicados en distintos países de América Latina durante 2026, ayudaron a recuperar parte del poder adquisitivo perdido entre 2021 y 2024, una etapa marcada por fuertes presiones inflacionarias. Sin embargo, persisten dudas sobre su efecto real en el empleo formal, la inflación y los salarios del sector privado.

Impacto en el sector privado formal

Especialistas citados por Bloomberg Línea advierten que el alza del salario mínimo real en buena parte de las principales economías no se trasladó de forma automática al salario real del sector privado formal. En países como Colombia, México y Brasil, los aumentos del mínimo superaron la inflación, pero los salarios formales se mantuvieron estables o bajaron levemente en términos reales.

Juan Pablo Filippini, profesor de la Universidad Austral, sostuvo que el salario mínimo sí recuperó poder de compra en varios países, aunque esa mejora no se reflejó de inmediato en el salario real privado formal.

Por su parte, José Luis Mojica, de Bancolombia, señaló que la sostenibilidad de estas mejoras depende de que estén respaldadas por ganancias de productividad y no generen luego presiones inflacionarias.

El panorama regional de 2026 muestra, en conjunto, un equilibrio delicado entre protección social y estabilidad macroeconómica. Mientras algunos países avanzan en la recuperación del ingreso mínimo, Venezuela sigue mostrando una de las brechas más profundas de la región, en un entorno condicionado por la baja productividad, la alta informalidad y las diferencias en política económica.