Marco Rubio recorrió este miércoles el complejo petrolero de Jamnagar, en el estado indio de Guyarat, acompañado por la familia de Mukesh Ambani, dueña del conglomerado Reliance Industries. La visita se produjo con la mira puesta en abrir un destino para el crudo pesado venezolano en la mayor refinería del mundo en un solo emplazamiento.
Jamnagar, una refinería hecha para crudos pesados
La instalación tiene capacidad para procesar 1,4 millones de barriles diarios, según la propia empresa, y es una de las pocas diseñadas para tratar crudos ultrapesados como el Merey 16 venezolano. Reliance le atribuye además un índice de complejidad de 21,1, el más alto del planeta.
Rubio dijo a periodistas que la compañía “tiene la capacidad de refinar el crudo pesado producido en el hemisferio occidental”, incluido el de Venezuela. La elección de Jamnagar responde, según el propio texto, a una razón técnica: el petróleo venezolano es denso y tiene alto contenido de azufre, por lo que requiere plantas de ese tipo.
Un mercado que ya había existido
Reliance fue durante años un cliente habitual de ese crudo. En 2019 absorbió cerca de una cuarta parte de las exportaciones venezolanas, hasta que las sanciones de Washington frenaron el comercio. Una licencia general de 2024 permitió retomar las compras, pero venció en 2025 y no se renovó.
El escenario cambió en enero, cuando Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y empezó a relajar las restricciones sobre el sector energético venezolano. En febrero, según Reuters y fuentes del sector, Reliance obtuvo una licencia general para comprar crudo venezolano sin intermediarios. Para junio, Venezuela había pasado de no vender petróleo a la India desde mayo de 2025 a ser su cuarto proveedor, por detrás de Rusia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, de acuerdo con la consultora Kpler.
La visita y el trasfondo político
Rubio llegó a Guyarat desde Mumbai, donde se reunió con Gautam Adani y N. Chandrasekaran. El martes había calificado a la India de “superpotencia en refinación”. Jamnagar se convirtió así en una parada clave de una agenda que, según el texto, busca sustituir parte del crudo ruso con barriles venezolanos y estadounidenses.
Washington controla las licencias y ha instado a la India a comprar más petróleo venezolano. En ese contexto, la presencia de Rubio en Jamnagar añade presión a una ecuación que también involucra la producción venezolana, que no muestra señales de un salto rápido, y la capacidad de compra de refinadores asiáticos.
La visita también coincidió con máximos históricos del diésel en Estados Unidos. A comienzos de octubre el galón costaba USD 6,36, frente a USD 3,70 un año antes, según la asociación automovilística AAA. El viaje omitió Nueva Delhi, algo que generó malestar en parte de la India y alimentó el debate sobre el lugar que ocupará el crudo venezolano en la nueva estrategia energética de Washington.





