El dólar en el mercado paralelo aceleró su avance en junio y llevó la brecha frente a las tasas oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV) a niveles de entre 36% y 40% en la jornada de este viernes. Mientras tanto, el precio de referencia informal conocido como “tasa Binance” se movía alrededor de los 800 bolívares por dólar, en un contexto en el que el bolívar sigue perdiendo terreno frente a la divisa estadounidense.

La referencia informal siguió al alza

En la apertura de la jornada, la llamada tasa Binance se ubicó en 818 bolívares por dólar, lo que representó un incremento de 6,66% respecto al 8 de junio, cuando se encontraba en 766 bolívares. Más tarde, durante la tarde, el valor moderó su subida y rondó los 795 bolívares, aunque todavía acumulaba un alza de 3,79% frente al lunes anterior.

Este comportamiento confirma que la presión cambiaria se ha mantenido durante junio y que el ritmo de ajuste del mercado no oficial ha sido mayor al de las tasas manejadas por el BCV.

Qué mide la llamada tasa Binance

La referencia conocida como tasa Binance se ha consolidado de forma informal como un precio de uso generalizado en transacciones. Su cálculo parte de cotizaciones de criptomonedas USDT y USDC en las plataformas Crixto y Kontigo, que operan con autorización del Gobierno venezolano a través de la Superintendencia de Criptoactivos.

Esas monedas estables están ancladas al dólar en una relación de 1 a 1 en operaciones directas entre compradores y vendedores. Por esa razón, su cotización terminó funcionando como guía para compras, ventas y fijación de precios en una amplia parte de la economía, desplazando otras referencias que antes dominaban el mercado no oficial.

La brecha entre el oficial y el paralelo se ensancha

Corredores del mercado y algunos economistas observan que la tendencia alcista del dólar se mantuvo durante junio y que el aumento del tipo de cambio de mercado ha superado el de las tasas oficiales. Esa diferencia ha distorsionado aún más el comportamiento cambiario y ha ampliado la separación entre ambas referencias.

El BCV colocó este viernes su tasa de intervención en 615 bolívares, mientras que la tasa oficial utilizada en comercios y cuentas empresariales se ubicó en 557,97 bolívares. Entre ese valor y la tasa Binance, la brecha se movía en un rango de 36% a 40%.

En la práctica, esa distancia impacta tanto en la fijación de precios como en la forma en que comerciantes y consumidores realizan sus pagos. En muchos negocios, los agentes económicos ya incorporan esa diferencia al monto final de los bienes y servicios. Algunos establecimientos incluso aplican descuentos similares cuando el pago se realiza con divisas, de acuerdo con testimonios recogidos entre consumidores.

El bolívar sigue bajo presión

La desconfianza en la moneda local y en las políticas económicas oficiales se mantiene como una constante en Venezuela. Aunque la brecha cambia de tamaño, este año se ha mantenido siempre por encima de 20%.

Desde el 2 de enero hasta el cierre de mayo, el precio del dólar medido por el BCV ya había aumentado 85,37%. A ese ajuste se suma una pérdida adicional de 5% para el bolívar en lo que va de junio.

En el mismo período, la tasa Binance ha subido cerca de 40%, al pasar de 582 bolívares el 2 de enero a niveles cercanos a 800 bolívares en la actualidad.

Estimaciones privadas apuntan a una sobrevaluación del tipo de cambio oficial

Cálculos de la consultora AGPV, vinculada al economista Efraín Velásquez, señalan que al cierre de mayo, al comparar el tipo de cambio paridad con el nivel del tipo de cambio oficial y el paralelo, el primero mostraba una sobrevaluación de 53,7% y el segundo de 38%.

Según ese análisis, el comportamiento de los precios acumulados en los primeros cinco meses del año hace que el tipo de cambio, aunque parezca alto, siga rezagado frente al aumento del resto de los bienes y servicios que integran la inflación. En ese escenario, el tipo de cambio paridad estimado por AGPV llegó a 1.196,9 bolívares por dólar al cierre de mayo.

Francisco Torrealba, en un análisis sobre los movimientos cambiarios recientes, señaló que la brecha no solo refleja un dato técnico, sino también un indicador de desconfianza que influye en la forma en que las empresas fijan sus precios y planifican su reposición de inventario.

De acuerdo con su explicación, durante junio la depreciación no respondió a un movimiento ordinario, sino a un salto acelerado del mercado en apenas diez días, mientras la tasa oficial avanzaba mucho más despacio. Ese desfase terminó por ensanchar la distancia entre ambos valores.