La situación económica está retrasando la independencia de buena parte de las nuevas generaciones. Una encuesta realizada en octubre reveló que el 49 % de los adultos jóvenes vive con sus padres, un aumento de seis puntos frente a 2022 y de 12 puntos en comparación con 2019.
Menos independencia y más apoyo familiar
Especialistas atribuyen esta tendencia a dos factores principales: salarios que no alcanzan para cubrir los gastos básicos y la resistencia de algunos jóvenes a recortar su nivel de consumo. Nate Kinzinger, asesor patrimonial en Small World Wealth Management, división de Northwestern Mutual, afirma que cada vez ve a más hijos permanecer por más tiempo vinculados económicamente a sus familias.
Según explicó, muchos jóvenes no tienen ingresos suficientes para mudarse por su cuenta, pero tampoco ajustan sus gastos para ahorrar. En su lugar, piden más ayuda a sus padres, una posibilidad que suele existir en hogares de clase media-alta, aunque no en todas las familias hay capacidad para sostener ese respaldo.
La herencia en vida gana espacio
Ese cambio también está modificando la manera en que algunas familias planifican su patrimonio. La idea de esperar al fallecimiento para dejar una herencia pierde terreno frente a la práctica de entregar apoyo financiero mientras los padres siguen con vida, una tendencia conocida como “dar en vida”.
