En febrero de 2007, el Park Avenue Armory de Manhattan fue el escenario de una de las celebraciones más extravagantes de la historia financiera. Cerca de 600 invitados, entre banqueros y políticos, brindaron en el cumpleaños número 60 de Stephen Schwarzman, el fundador y CEO de Blackstone, en una velada que hoy se recuerda como el símbolo de todo lo que iba a salir mal en los mercados.
Claves
- —La fiesta costó entre 3 y 5 millones de dólares
- —Schwarzman es el fundador de la firma Blackstone
- —El evento ocurrió tras la mayor compra inmobiliaria de la historia
El despliegue de lujo de Blackstone
La celebración no fue un evento ordinario. Según el libro Davos Man de Peter S. Goodman, la fiesta incluyó orquídeas, palmeras y actuaciones de figuras como Rod Stewart y Patti LaBelle. Se estima que el costo del evento osciló entre los tres y los cinco millones de dólares, una cifra que en aquel entonces representaba un dispendio masivo.

El contexto financiero era de expansión absoluta. Apenas cuatro días antes del evento, Blackstone había concretado la mayor compra inmobiliaria de la historia hasta ese momento, por 39.000 millones de dólares. Tras la salida a bolsa de la compañía, Schwarzman se embolsó cerca de 700 millones de dólares en efectivo.
El impacto político y la nueva realidad
La opulencia de la fiesta atrajo la atención de legisladores en el Congreso de los Estados Unidos. Ante el auge del capital privado, se impulsó lo que la prensa denominó el «Proyecto de ley Blackstone», una normativa diseñada para modificar la tributación sobre las ganancias de capital de este tipo de firmas.
Con la llegada de la crisis de las hipotecas subprime, el propio Schwarzman admitió que la celebración fue «exagerada». A pesar de su fortuna, el ejecutivo ha mantenido una postura curiosa sobre su estatus, afirmando que, aunque otros lo vean como un hombre rico, él no se siente como tal.
Contexto actual
Hoy, con un patrimonio de 48.000 millones de dólares, Schwarzman opta por celebraciones más privadas en su finca inglesa.
