Una red de piratas informáticos respaldada por Corea del Norte logró infectar más de 30.000 computadoras en más de 100 países y sustrajo datos de más de 7.000 carteras digitales de criptomonedas, según revelaron de manera conjunta la Agencia Nacional de Policía de Japón y el Buró Federal de Investigaciones (FBI). Las billeteras digitales controladas por la red criminal recibieron al menos 10,71 millones de dólares en activos digitales entre diciembre de 2025 y julio de 2026. Las autoridades internacionales identificaron a esta célula bajo los nombres de WaterPlum y Contagious Interview.

Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 987,04 Bs y la tasa oficial del BCV en 849,56 Bs, según Precio Dólar Paralelo.

Falsas ofertas de empleo como trampa para desarrolladores

El modus operandi de WaterPlum consiste en suplantar la identidad de cazatalentos pertenecientes a empresas de inteligencia artificial, criptomonedas y tokens no fungibles. Los delincuentes contactan a desarrolladores de software y profesionales de tecnología mediante redes sociales, portales de empleo y mercados de trabajo freelance con la promesa de oportunidades laborales atractivas. Durante el proceso, se solicita a los candidatos completar una prueba de programación o una entrevista técnica, momento en el cual se les indica descargar archivos desde plataformas para compartir código bajo el argumento de una videollamada fallida o una asignación pendiente.

Los archivos descargados contienen códigos maliciosos diseñados para rastrear contraseñas almacenadas en el navegador, capturas de pantalla y pulsaciones del teclado, además de extraer las claves privadas que controlan las carteras de activos digitales.

Granjas de computadoras y vínculos con el régimen

En paralelo, la policía japonesa desmanteló la primera granja de computadoras portátiles del país. En esta operación, colaboradores locales resguardaban los equipos en sus residencias mientras operadores norcoreanos los controlaban a distancia para suplantar identidades de residentes locales y conseguir contratos independientes. Los implicados enviaron al extranjero cientos de millones de yenes en activos digitales, y las direcciones de internet utilizadas conectaron la granja directamente con los ciberdelincuentes.