José Guerra afirmó que Venezuela no está en condiciones de iniciar una reestructuración de su deuda externa y que la prioridad inmediata debe ser la reconstrucción del país, tras los terremotos del 24 de junio en La Guaira y zonas cercanas.
La reconstrucción cuesta más de 20.000 millones de dólares
El economista sostuvo que el país enfrenta una tarea “gigantesca” en estados como Vargas (La Guaira), Miranda, Aragua, Carabobo y partes de Caracas, con daños estimados en más de 20.000 millones de dólares, una cifra que supera la capacidad fiscal disponible.
En entrevista con el circuito radial Éxitos FM, advirtió que con una cesta petrolera cercana a los 75 dólares y exportaciones en torno al millón de barriles diarios, los ingresos fiscales proyectados para 2026 rondan entre 22.000 y 23.000 millones de dólares.
Una deuda que considera impagable en el corto plazo
Guerra cuestionó la cifra de 240.000 millones de dólares publicada por Financial Times y la calificó de “no creíble”. Su propia estimación es de alrededor de 168.000 millones de dólares, distribuidos en 60.000 millones en bonos soberanos, 30.000 millones en bonos de Pdvsa y cerca de 20.000 millones en laudos arbitrales internacionales, además de deudas con China, el Club de París y contratistas.
Según explicó, destinar recursos significativos al servicio de la deuda dejaría sin financiamiento salarios públicos, infraestructura y servicios esenciales. “El país quedaría desahuciado económicamente”, advirtió.
En la entrevista con el periodista Román Lozinski, Guerra —quien coordina un plan maestro junto a expertos como el arquitecto Franco Micucci y especialistas de la Cámara de la Construcción— señaló que la reconstrucción no se limita a reparar daños recientes, sino que incluye infraestructura colapsada y deterioro acumulado en escuelas, hospitales, vialidad, electricidad y telecomunicaciones.
Las estimaciones totales oscilan entre 12.500 y 25.000 millones de dólares. También planteó que el plan requiere estudios de suelos, planificación urbana, licitaciones transparentes y un fondo especial gestionado con auditorías independientes para generar confianza entre donantes e inversionistas.
Guerra concluyó que Venezuela debe concentrarse en atender la emergencia y asegurar recursos para la reconstrucción, dejando para más adelante cualquier negociación integral de la deuda externa.
